Central
Martes 25 de Octubre de 2016

Un proyecto en jaque y otro que está por verse

Coudet se iría si no pasa a Boca por la Copa Argentina. Tras el triunfo, Osella debe liberarse.

Nadie sale indemne del clásico rosarino. Es imposible quedar con el mismo estado ánimo con el que se entró luego de cualquier resultado. Para bien o para mal, estos partidos siempre delimitan en qué hemisferio quedan parados ganadores y perdedores. Por eso, el agónico gol de Maxi Rodríguez le inyectó energía al proceso que encabeza Diego Osella y al mismo tiempo empezó a tapar con tierra el ambicioso proyecto de Eduardo Coudet.

Con esta introducción lo que menos se busca es hacer sangre de este presente canalla. Pero tampoco se puede ocultar debajo de la alfombra los números de la realidad. Porque luego del porrazo gigante, el proyecto deportivo y financiero que encabezan el Chacho y la comisión directiva empieza a caminar por la cornisa con los cordones desatados. Hasta el propio entrenador canalla reconoció puertas adentro que no está dispuesto a seguir si el equipo queda eliminado de la Copa Argentina contra Boca: "Si el equipo no pasa a Boca, es muy difícil que Coudet siga. Se quedó en el club para ganar algo", le confió a Ovación una voz calificada, que no habla por hablar en temas tan sensibles.

Coudet tampoco necesita que nadie le marque el camino de salida en caso de una derrota ante Boca. El Chacho sabe mejor que nadie que el dineral que les hizo gastar a los dirigentes volará en pedazos sin el estímulo de la Copa Argentina. Incluso, si no hubiera estado ese objetivo inmediato en el horizonte, el cachetazo contra Newell's hubiera apurado la decisión de irse. Tal vez no con la derrota recién salida del horno, pero igual al DT canalla le hubiera costado horrores seguir al frente de este grupo tras un golpe de semejante resonancia mediática y sin nada por qué pelear.

Para Coudet, el encuentro por los cuartos de final contra Boca tiene la significación de una final del mundo. Si gana, seguirá al frente como la cabeza visible de la inversión millonaria que realizó la comisión directiva para armar este plantel. Pero si el equipo da las hurras en Córdoba (ayer se confirmó la sede), serán la eliminación y el semestre más caros en la historia del club. Nada menos que 12 millones de dólares, que es lo que cuesta mantener este plantel y cuerpo técnico por año, tirados a la basura. A no ser que Central frote la lámpara de Aladino con otro DT y se consagre campeón del torneo el año que viene. Difícil, pero en fútbol nada puede darse por seguro.

Así como el ciclo de Coudet pende de un resultado, la buena cosecha inicial de Osella necesita de la continuidad para que el campanazo que se escuchó en el Gigante no se pierda con la misma velocidad del sonido. Por lo pronto, Newell's se transformó ante la sorpresa de todos en el equipo con menos goles en contra (sufrió sólo 2 en 630 minutos) de los que está encaramado arriba de la tabla. Siempre una gran victoria ante el rival más acérrimo multiplica compromisos y obligaciones. Más si se descansa en la manera en que la logró Newell's. Sin merecerlo y cortando una racha en puntas de pie. Desde ahora, el DT de Newell's cargará sobre sus espaldas con una oblea de exigencia más superadora que ganar un clásico. Los hinchas le estarán eternamente agradecidos por haberlos liberado de esa humillación que hubiera sido ver engordar una racha que amenazaba con estirarse. Ahora es hora de que Osella pegue un grito de liberación.

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