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Sábado 12 de Diciembre de 2009

Un proyecto de integración les permitió terminar el secundario

Mariano, Patricio, María Belén y Julieta son nuevos graduados de la Escuela Media para Adultos Nº 1.147 (Italia al 1200). Lo diferente es que son alumnos sordos, acostumbrados a pelear por un lugar en la sociedad, incluso por el elemental derecho a educarse. Pudieron estudiar gracias al trabajo de las intérpretes de lengua de señas que acompañan a los profesores, puestos que sostiene la Municipalidad de Rosario.

Mariano, Patricio, María Belén y Julieta son nuevos graduados de la Escuela Media para Adultos Nº 1.147 (Italia al 1200). Lo diferente es que son alumnos sordos, acostumbrados a pelear por un lugar en la sociedad, incluso por el elemental derecho a educarse. Pudieron estudiar gracias al trabajo de las intérpretes de lengua de señas que acompañan a los profesores, puestos que sostiene la Municipalidad de Rosario. Hace cuatro años que existe este proyecto y que reclaman por cargos genuinos pagados por el Estado provincial. Sin embargo, desde el Ministerio de Educación santafesino justifican la falta de respuesta al asegurar que "no lo conocen".

Mariano Majdalani tiene una sonrisa permanente. No es para menos: además de terminar la secundaria, por sus notas resultó elegido escolta de la bandera, con un promedio que supera el 9. Ahora tiene esperanzas de encontrar un trabajo. Y con sus 30 años no pierde el sueño de seguir estudiando una carrera en el nivel superior. La dificultad —lo sabe de antemano— es la misma: la ausencia de intérpretes que lo ayuden a comprender las materias.

Muy cerca está Patricio, de 34 años, también graduado, pero con una previa. "Estoy muy emocionado con el título", confiesa, y se larga a contar que de las disciplinas que tuvo "la más difícil fue lengua". Ahora se inscribió en un curso para aprender administración.

También a María Belén Torres le dio trabajo la misma asignatura. "Empecé en esta escuela en 2º año, antes no había podido seguir porque se me hacía muy difícil sin intérpretes", cuenta la nueva graduada de 19 años y que sueña con trabajar en un banco.

A su lado se sentó Julieta Reynoso, de 25 años, quien también finalizó el 5º año. "Perdí dos años sin estudiar por falta de un lugar como el que me brindó esta escuela (por la Eempa)", se lamenta, pero enseguida recupera el entusiasmo por tener un título en manos que le da una oportunidad más para insertarse laboralmente.

La coincidencia de los cuatro pasa por dejar abierta una fuerte inquietud: la aspiración legítima de que la educación superior piense en un lugar para ellos. También en agradecer "a los profesores por la paciencia, a los directivos por abrirnos las puertas y a los compañeros oyentes por acompañarnos".

Los inicios

El trabajo de inclusión de los adultos sordos e hipoacúsicos a la Eempa rosarina se inició hace cuatro años, con el empuje que Sandra Amorelli, la presidenta de la subcomisión de educación y cultura del Círculo de Sordos, que se movió para conseguir un lugar para quienes aún no habían podido concluir el secundario. La escuela les abrió esa oportunidad.

En la actualidad hay 15 alumnos estudiando en esta Eempa con esta discapacidad auditiva. En tanto que son cuatro las intérpretes de lengua de señas que están junto a los profesores en la clase: Sandra Amorelli, Mariana Aguirre, Silvia Rademak y Vanesa Rodríguez. Un dato para tener presente es que también son profesoras de educación especial en niños sordos e hipoacúsicos. Además, suman a las clases a un referente sordo que acompaña a los profesores y cuya función es aclarar conceptos o dar ejemplos de lo que se enseña.

"Desde hace cuatro años nos apoya la Dirección de Inclusión de la Municipalidad de Rosario, algo que agradecemos infinitamente, porque dan la oportunidad para que los sordos puedan obtener el título del secundario y buscar trabajo en mejores condiciones", apunta la profesora Amorelli.

No son pocas las veces que han insistido ante el Ministerio de Educación provincial para que les otorguen los cargos necesarios para asegurar la continuidad del proyecto. Sin embargo, la respuesta de los supervisores ha sido hasta el momento que "no hay creación de cargos" y que además "la integración la cubren las obras sociales". "Algo que vemos muy difícil, en especial con aquellos alumnos que ni siquiera tienen una obra social", advierte Amorelli sobre este tipo de respuestas.

La ley de educación nacional (Nº 26.206) contempla en varios de sus capitulos el derecho a educarse de las personas con discapacidad, en todos los casos regidos por el principio de inclusión educativa.

Desde el Ministerio

Al ser consultada por La Capital, la directora provincial de Educación Especial, María Elena Festa, definió al tema "como complejo" y aludió a que "se necesitan más recursos de los que están disponibles". También indicó que "en la medida que el ministerio va tomando conocimiento de estos proyectos los atiende".

Sin embargo, dijo que "no conocía" esta experiencia rosarina, a pesar de que ya lleva cuatro años de trabajo y han presentado varios pedidos para que se creen los cargos necesarios. "Que no la conozcamos no implica que no se pueda atender", justificó al final y deslizó la necesidad de que también se tome este planteo desde el área de la educación de adultos.

Mientras el ministerio dirime las cuestiones de jurisdicción, lo real y valioso es que una vez más cuatro alumnos adultos no perdieron más tiempo y escribieron varias líneas más en la historia por la inclusión educativa.

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