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Sábado 20 de Febrero de 2016

Un profesorado para enseñar a personas ciegas

Dos educadoras comparten detalles de una carrera que tiene un amplio campo laboral relacionado con la educación y la salud. Se trata de un estudio de nivel superior gratuito, público y que busca que más jóvenes se orienten a elegirlo.

Rosario es una de las dos ciudades de la provincia —la otra es Santa Fe— donde se puede cursar el profesorado de educación especial con orientación en chicos ciegos y disminuidos visuales. Dos educadoras comparten detalles de una carrera que tiene un amplio campo laboral relacionado con la educación y la salud. Se trata de un estudio de nivel superior gratuito, público y que busca que más jóvenes se orienten a elegirlo.

Sandra Deotto y Elisabet Paredes son recientes egresadas de este profesorado que se estudia en el Instituto Superior Nº 16 Doctor Bernardo Houssay. Aseguran que las posibilidades de trabajo van desde la enseñanza en el aula, ya sea en las escuelas especiales como acompañando la integración de las personas ciegas hasta en equipos interdisciplinarios ligados a la salud.

Sandra tiene 41 años y es también analista programadora. Se decidió a cursar el profesorado en el Houssay donde se graduó en los cuatro años que demanda el plan de estudio. "Terminé la carrera a fines del año pasado, ahora estoy esperando poder inscribirme en las escuelas para empezar a trabajar", comenta la nueva educadora.

Oficio y vocación. También Elisabet Paredes, de 32 años, hizo otros estudios previos al profesorado. Es oriunda de Pocito, un pequeño poblado sanjuanino, donde creció con su familia, estudió la primaria y la secundaria. Cursó letras en la universidad, se graduó como intérprete en lenguas de señas y trabajó a nivel oficial en este noble oficio. En su provincia natal inició el profesorado para chicos ciegos, y por razones laborales que la trajeron a Rosario, culminó la carrera en el Instituto Bernardo Houssay. "Mi familia no tenía escolaridad, mi papá es el único que había logrado terminar la primaria. Siempre supe que quería otra vida para mí", repasa sobre los motivos que le dieron siempre ánimo a superarse y estudiar. Se muestra feliz y satisfecha con cada una de sus elecciones vocacionales y más desde que en 2014 se recibió de profesora en esta orientación en personas ciegas y disminuidas visuales.

En diálogo con LaCapital, las dos coinciden que una de las claves en la enseñanza a las personas con ceguera es lograr "establecer un vínculo saludable", que facilite el acercamiento necesario para descubrir sus potencialidades. Explican que el desafío en esta tarea educativa es alcanzar una integración académica y social; es decir que se escolarice pero también pueda manejarse con la mayor autonomía en la vida diaria. Una tarea propia de este profesorado es la integración de los chicos y adolescentes a la escuela, acompañándolos, garantizando que la educación les represente un derecho. Para eso se trabaja codo a codo con las Escuelas Especiales Nº 2081 (primaria) y 2.139 (secundaria), y el Centro de Rehabilitación Luis Braille.

También orientar. Describen que a la tarea propiamente pedagógica suman la de orientar. "No sólo se busca alfabetizar a una persona, sino que el campo es muy amplio. Se trabaja con cada una cuestiona tan cotidianas como cómo pelar una fruta o vestirse hasta usar una computadora", comentan las profesoras sobre un labor que se extiende por lo cotidiano y lo académico. El oficio siempre se centra en la base del interés de cada uno. "Es importante entender que uno no trabaja con un ojo, sino con una persona que tiene vida propia, sueños propios, intereses propios", aporta Elisabet.

Sandra considera que es clave generar vínculos de confianza y comprender que se trata de aprendizajes mutuos: "Yo voy a aprender de él como él de mí".

Campo laboral. Para explicar la amplitud del campo laboral que ofrece este profesorado a sus egresados, Elisabet menciona la posibilidad de trabajar en la rehabilitación de las personas a través de las obras sociales y en equipos interdisciplinarios. También cita la posibilidad de ofrecer técnicas de rehabilitación a quienes no tienen una patología específica pero quieren mejorar su calidad de vida. La carrera así no se limita a quienes tienen un problema visual severo sino que es muy amplia, con la posibilidad de trabajar también en clínicas oftalmológicas.

Una y otra educadora detallan que el plan de estudio del profesorado que dicta el Houssay permite tener contacto con lo que será la vida profesional desde el primer año de la carrera. A las observaciones se suman las prácticas y residencias. Es donde aprenden a comprender cómo se han ido transformando a lo largo de la historia los conceptos y miradas sobre la discapacidad y la integración, los desafíos pendientes, siempre desde una perspectiva de los derechos de las personas. "Nosotros trabajamos con el sujeto, en base a sus necesidades, su realidad, el profesorado te da las herramientas para trabajar", definen sobre la profesión.

Cuentan que en los desafíos que les propone el profesorado está la de ampliar con distintas estrategias la enseñanza a las personas con ceguera. Un ejemplo concreto que mencionan es el del aprendizaje del sistema Braille. Aseguran que esta herramienta es clave en la alfabetización pero que ya no es la única: en la actualidad se complementa con los avances dados con las nuevas tecnologías, que no sólo facilitan la apropiación de conocimientos sino que ofrecen mejores oportunidades a la inclusión. Este es otro terreno en el que también se profundiza en la carrera.

Sobre la carrera. El profesorado en educación especial con orientación en ciegos y disminuidos visuales se dicta en el Instituto Superior del Profesorado Nº 16 Doctor Bernardo Houssay, de Necochea 1339. Para más información, se puede consultar al 4721403, de lunes a viernes de 18 a 21. En tanto que en la ciudad de Santa Fe, en el Instituto Almirante Brown.

En los cuatro años que dura el plan de estudios, se cursan materias como pedagogía, teoría del currículo y didáctica, filosofía, educación especial, historia de la educación argentina, psicomotricidad, estimulación temprana, integración de alumnos con necesidades educativas especiales, además de las específicas de esta orientación y los talleres de práctica.

Desde la institución sintetizan que los egresados de esta carrera tienen competencia para trabajar con alumnos ciegos o con baja visión, con o sin patologías asociadas, en instituciones educativas especiales (como docentes de sede) o comunes (como docentes integradores), desde la estimulación temprana (3 años), hasta la educación secundaria común o especial.

Además, señalan que los graduados están preparados para desempeñarse en un Centro de Rehabilitación para personas con Discapacidad Visual (que habitualmente cubre desde los 15 años de edad cronológica en adelante) en la rehabilitación funcional y profesional. Y fuera del ámbito educativo, en la coordinación de tareas recreativas, deportivas, culturales; también en el ámbito de la salud como miembro de un equipo interdisciplinario especializado en baja visión.

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