Política
Domingo 31 de Julio de 2016

Un presidente amigoque volvió a Palermo

¿Quién es la patria? En la punta del mástil mayor del predio de Palermo flamea la bandera argentina, pero apenas debajo, algo más pequeña, luce la bandera de la Sociedad Rural (SR), con su escudo. Para los ruralistas la patria está ahí, en el campo, y no hay un sujeto "pueblo" que haga la patria, hay "nuestra gente".

Desde la matriz conceptual nacional popular, en contrario, en la Argentina hubo y habrá oligarquía y pueblo, y ese conflicto moviliza la historia, y genera el progreso. Para la SR, que "nació cuando la Argentina gateaba (hace 150 años)", dijo ayer Etchevehere, su presidente, el pueblo, ese sujeto por momentos incorregible, plebeyo, no debe contraponerse al campo, debe dialogar y acompañar la realización del país, pero siempre subordinado a la tierra. Y a sus propietarios, se entiende.

Ayer hubo celebración total. Volvió un presidente a la gran escena de la Rural luego de 15 años. Y el que volvió fue Mauricio Macri. Un mundo ideal para los dueños de la tierra, "muchos no creían que este día pudiera llegar, pero aquí estamos", aportó Etchevehere, que dio un discurso medular, doctrinario, preciso. Para agregar, que la fiesta recién empieza porque "esto no es todo, lo mejor está por venir".

Macri habló 19 minutos en la mítica cancha principal donde desfilan caballos, vacas y toros, acompañado desde las gradas por una multitud exultante. Y a la vez acompañado por el característico perfume a bosta, que esta vez se mezcló con los perfumes importados desde los free shops de los aeropuertos del mundo. Que bañan los cuerpos de las mujeres del campo.

Boinas, ropa Cardón, aplausos sostenidos para el presidente. El día soñado llegó. Macri agradece el cariño, la "energía positiva" y se toma una licencia: habla de su infancia, de Tandil, y nombra, emocionado, a la rama Blanco Villegas de su familia. Confesó que se siente culturalmente un hombre de campo. Y disparó una predicción afectiva para la Argentina: "Se viene una etapa de amor y crecimiento".

Desde la matriz discursiva del "hombre de campo" se promueve la idea de solidaridad, hermandad, el contrato de palabra, la lealtad. Macri fue directo al punto para rescatar esa línea de sentido extendida, y asociarla a la Argentina toda. "Queremos la cultura de la «gauchada», ¿quién le va a negar en el campo un bidón de gasoil a un vecino?", se entusiasmó con la metáfora.

La dinámica de la gran fiesta de la Rural consiste en un diálogo. Primero habla el dueño de casa, anuncia su histórico y permanente pliego de condiciones, y luego habla presidente del país. La respuesta desde las tribunas será amigable si el inquilino de la Casa Rosada concede, o será de rechazo en caso contrario. Ayer fue todo idilio. Sin embargo, Etchevehere no se olvidó de recordar que la SR "no apoya" a dirigentes sino a un sistema de ideas y a quien "las lleve adelante".

El 24 marzo de 1977 (en una solicitada a un año del golpe de Estado) la SR también rescató el sistema de ideas: "volvimos a respirar aire puro", "luego de un año, y de una ardua labor, son importantes los logros materializados", celebró la Rural en el 77 el rumbo de la política económica del gobierno militar. Sin aclarar si la "ardua labor" refería al terrorismo de Estado que en ese mismo momento Videla y compañía llevaban adelante.

Alfonsín, en el 1988, fue a la Rural, aceptó el juego, no cumplió con las expectativas, y recibió una memorable silbatina.

Bien en clima de época, el dueño de casa pidió "que los corruptos vayan preso", en referencia a la etapa política anterior, reducida a un mero paréntesis policial de la historia contemporánea argentina. E instó a "sepultar" la vergüenza de unos pocos con la dignidad de muchos. A propósito, apuró a los jueces para que hagan su tarea de sepultureros del pasado kirchnerista y hasta mencionó al Consejo de Magistratura, pareciera, la lleve jurídica con que el oficialismo se plantea condicionar la dirección de la Justicia.

Sin embargo, la batalla de la confianza nunca está ganada de manera definitiva para los ruralistas: "Algunos nos plantean invertir recién luego de las legislativas de 2017, para saber si tendremos gobernabilidad", dijo Etchevehere a modo de reclamo a sus pares. Aunque el pueblo plebeyo siempre amenaza, el campo arrancó, y como nunca, tiene un presidente que le sale de garantía.

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