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Martes 25 de Septiembre de 2012

Un planteo para universalizar el delito de "blasfemia"

El gran imán de la Universidad Al Azhar de Egipto, Ahmed Al Tayeb —la más alta instancia en cuestiones legales para el islam sunita—, reclamó, ante la película casera sobre Mahoma filmada en California...

El gran imán de la Universidad Al Azhar de Egipto, Ahmed Al Tayeb —la más alta instancia en cuestiones legales para el islam sunita—, reclamó, ante la película casera sobre Mahoma filmada en California, una resolución de la ONU contra la "blasfemia". O sea: una legislación internacional que prohíba y castigue ese "delito", que es tal sólo según las normas islámicas. Después de todo, la ONU siempre condenó el antisemitismo, argumentó peligrosamente el erudito egipcio.

El reclamo islamista tropieza con un problema: según la Constitución de EEUU (en su 1ª enmienda) y las de muchos otros países occidentales, lo que hizo el cineasta aficionado no es punible, y ni siquiera se puede censurar su trailer de 14 minutos, que sigue accesible para todos en You Tube, al menos en las naciones democráticas. La sanción contra la "blasfemia" tal como se entiende en el derecho islámico no es transferible al derecho occidental, porque simplemente se convertiría en otro delito: el de censura, de violación de la libertad de expresión. Si bien el nivel de protección de este derecho puede variar mucho según el país, es evidente que la libertad de expresión es un valor mayor, que merece tutela constitucional en las sociedades abiertas y secularizadas. Como no existe allí el delito de blasfemia, sólo se puede intentar traducirlo como discriminación religiosa o "incitación al odio religioso". Esto intentó, astutamente, el imán Al Masry Al Youm, al comparar la blasfemia contra Mahoma con la condena al antisemitismo que formula desde su nacimiento la ONU. Es claro que el paralelo no se sostiene. El antisemitismo —muy extendido, dicho sea de paso, en el mundo islámico— abrió las puertas al peor genocidio de la Historia. Compararlo con una burla a Mahoma como la del tosco video en cuestión es banalizar el antisemitismo. Es obvio que el clérigo egipcio quiso "correr por izquierda" a la ONU, para decirlo en jerga argentina, mediante la invocación de valores que él y su público no comparten.

¿Hay discriminación o incitación al odio en el video? Allí se presenta en los peores términos al profeta de una fe, quien trae la palabra de un dios único según sus seguidores. Pero ese hombre, Mahoma, también fue un político y militar con un proyecto imperialista. Y construyó ese proyecto político en base, precisamente, a su carácter sagrado de portador de la palabra divina. Decir esta verdad histórica irrefutable, ¿también será delito?

Como dijo Salman Rusdhie en una de las varias entrevistas que dio por estos días, en Occidente no se plantean estos cortocircuitos porque 200 años de Ilustración inculcaron que "no podía permitirse a la religión dar permiso para decir lo que se podía decir". Conviene interrogarse sobre qué pasaría si el video tuviese como blanco a Cristo. ¿A alguien, fuera de la ultraderecha cristiana de Texas, se le ocurriría pedir una grave sanción penal contra el autor? El Papa se declararía ultrajado (del mismo modo que se declaró solidario ahora con los musulmanes, delatando de algún modo su envidia por el real poder punitorio e inhibitorio que tienen estos). Pero el Papa ciertamente no se atrevería a reclamar prisión o pena de muerte para el autor, aunque más no sea porque los medios y la opinión pública lo fulminarían. Los "sabios" islámicos sí lo hacen, desde los minaretes y medios de comunicación. Un ministro paquistaní hasta ofreció una recompensa a quien asesine al blasfemo. Y aunque los clérigos más ilustrados, como Al Masry Al Youm, no piden a viva voz la cabeza del cineasta, si lo hacen de modo tácito y pérfido, dado que bien saben que en los países islámicos la blasfemia se castiga con la muerte, único castigo que puede lavar la ofensa a su dios. Y al invocar la internacionalización del delito de blasfemia están pidiendo el mismo castigo o uno muy similar al que se aplica en sus sociedades.

Como marca la paradoja del hipotético video sobre Cristo, en Occidente hay un marcado doble standard, hijo del multiculturalismo, pero también del miedo y la cobardía. Al aceptarse al menos en parte los argumentos islamistas, se pone a la presunta ofensa a éstos en un plano superior, como si tuvieran una mayor sensibilidad "moral" que los otros. La ofensa al islámico "vale" más de hecho que la perpetrada contra un mero cristiano, un mero judío, ni hablar de un despreciable ateo, suerte de blasfemia ambulante para un musulmán. Todo esto es evidente, y es insostenible.

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