Policiales
Viernes 20 de Mayo de 2016

Un pescador fue a prisión por balear a una mujer en pelea de vecinos

Le dieron 5 años y 4 meses a un pescador de Villa G. Gálvez por balear a una vecina cuyo esposo había participado de un homicidio.

Un pescador de Villa Gobernador Gálvez fue condenado a 5 años y 4 meses de prisión en un juicio abreviado por el ataque a una vecina a la que hirió con seis balazos en octubre de 2014. Con la conformidad expresa del imputado, fue considerado autor de una tentativa de homicidio agravado y la portación de un arma de fuego, delitos por los cuales recibió la pena mínima. El ataque había sido en venganza por un homicidio previo y en el marco de una rivalidad entre familias, lo que forzó al acusado a mudarse del barrio.

Nicolás Facundo Ramírez respondió con seguridad a las preguntas de rutina que la jueza penal Raquel Cosgaya le formuló ayer en una audiencia pública, antes de cerrar el acuerdo abreviado entre su defensora del servicio público, María Eugenia Carbone, y el fiscal Florentino Malaponte. La jueza se cercioró de su conformidad con la medida porque en febrero el acusado no había estado de acuerdo. "Firmo esto pero no tengo nada que ver", dijo entonces. Y la admisión del delito es una condición para fijar estas condenas que evitan el juicio oral.

Así que esta vez la jueza le pidió a Ramírez que examinara el escrito donde constan los términos del acuerdo y que explicara por qué lo reconocía. "Por mi firma. Me lo mostraron varias veces", respondió el pescador de 29 años. En ese acuerdo, que la jueza convalidó, se dispuso su condena a 5 años y 4 meses como autor de una tentativa de homicidio agravado y la portación de un arma de fuego. Como no tiene antecedentes se le aplicó la pena mínima.

Seis tiros. El hecho ocurrió el 22 de octubre de 2014 poco antes de las 20.40 en Maipú y La Ribera de Villa Gobernador Gálvez. Gladys Griselda M., de 37 años, iba a hacer mandados y recibió seis heridas de bala calibre 38 largo que le afectaron el cuello y el tórax. Las heridas pusieron en peligro su vida, fueron invalidantes y requirieron rehabilitación. En aquel momento, mientras el agresor escapaba, quedó tendida en el lugar y fue trasladada al hospital Gamen.

Entre las evidencias contra Ramírez el fiscal Malaponte citó el testimonio de la propia víctima y las declaraciones de su marido y su hijo, los primeros en asistirla, a quienes les dijo quién la había baleado. También se incorporaron testimonios de vecinos que dieron cuenta de lo que ocurrió y una pericia del material balístico. El arma nunca se encontró.

Según planteó Malaponte en la audiencia, el acuerdo fue notificado a la víctima, que si bien no se presentó tampoco lo objetó. Ramírez llevaba hasta ayer un año, seis meses y 24 días en prisón preventiva. A través de su defensora pidió que se realice el cómputo de pena que le queda por cumplir y además solicitó autorización para un trámite bancario.

Homicidio previo. En las audiencias previas al acuerdo final, el fiscal Malaponte encuadró el ataque como parte de una disputa entre familias por un homicidio previo. Es que Gladys M. es la esposa de Antonio M., un hombre de 44 años que estuvo detenido por haber participado junto a su padre, Juan Antonio A., de 68, en el crimen de Santiago Alejandro Coronel. Este muchacho de 28 años fue ultimado el 5 de julio de ese año.

Coronel era amigo del hombre condenado ayer. Según se determinó en la pesquisa la familia Ramírez mantenía una confrontación de vieja data con la familia A. En el momento en que lo mataron estaba sentado en la puerta de la casa de la familia Ramírez y fue sorprendido por dos personas que le efectuaron disparos en el brazo izquierdo, la pierna izquierda y también recibió un impacto letal en el tórax. En aquel momento los vecinos contaron que las dos familias se pelarían por la comercialización de pescados.

Cuando Antonio A. y su padre fueron acusados del crimen (luego recuperaron la libertad) el fiscal Adrián Spelta indicó que la balacera se desató porque éstos acusaban a la familia de Ramírez de haber amenazado horas antes a Gladys M., la víctima del tiroteo por el que ayer hubo condena.

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