Política
Miércoles 15 de Junio de 2016

Un personaje clave en la obra pública K

José López fue "mano derecha" de De Vido hasta diciembre pasado. Manejó un presupuesto que superó los 90.000 millones de dólares.

José Francisco López fue secretario de Obras Públicas de la Nación desde 2003 hasta diciembre pasado, cargo que lo convirtió en uno de los hombres clave en el complejo entramado de la planificación que comandó Julio De Vido en los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner.

Apodado Josecito por todos los constructores de obra pública del país, López fue el número dos de De Vido en la cartera de Planificación, desde donde negoció con intendentes y gobernadores el reparto de fondos para obra pública, particularmente, los destinados a planes de viviendas en todo el país. El propio De Vido lo consideraba su "mano derecha".

López (55 años, tucumano e ingeniero civil) estuvo involucrado en todas las grandes construcciones de los últimos años, fue el ideólogo del sistema de cooperativas constructoras que derivó en el escándalo de Sueños Compartidos, que salpicó a la Asociación Madres de Plaza de Mayo y que terminó con la detención de Sergio Schoklender, quien lo llegó a definir al funcionario como un "hijo de remil putas y ladrón".

"El tema de vivienda lo manejaba directamente López y fue creciendo en su poder de manejo. Para que López le firme 300 millones de pesos para un programa de mejoramiento barrial a un intendente tiene que haber un vuelto", había sostenido Schoklender en una entrevista en 2011.

López fue el gran administrador de Vialidad Nacional, desde donde —según se le imputa— habría favorecido a Lázaro Báez, titular de Austral Construcciones.

Aunque mantuvo una sinuosa relación con su superior, Julio De Vido, ambos coincidieron en beneficiar a Santa Cruz.

Acusado de haber manejado con discrecionalidad el reparto de los fondos públicos, López amasó un importante poder entre intendentes y gobernadores quienes peregrinaban por sus oficinas en el Ministerio de Planificación en busca de financiamiento para obras en sus distritos.

Dejó la función pública con un patrimonio declarado de 2,3 millones de pesos, 14 veces más que cuando asumió. Sin embargo, no se fue desprovisto de un cargo: en las elecciones de octubre pasado fue elegido diputado del Parlasur por el FpV de la provincia de Tucumán, y fue uno de los que enfáticamente se expresaron a favor de contar con fueros y cobrar una dieta sólo por haber sido electo.

López dio su primeros pasos en la administración pública en Santa Cruz, en 1991, cuando Néstor Kirchner llegó a la Gobernación, como vocal del directorio de la administración general de Vialidad Provincial. Hasta 1993, representó a Santa Cruz en el Consejo Interprovincial de Ministros de Obras Públicas y luego fue presidente del Instituto de Desarrollo Urbano y Vivienda de Santa Cruz, cargo que ocupó hasta el 2003, cuando Kirchner arribó a la Rosada.

López había llegado a Río Gallegos con el título de ingeniero bajo el brazo. Se alojó en una pensión con baño compartido. Lo único que tenía era una guitarra y no contaba con un abrigo adecuado para el frío patagónico, recordaron sus antiguos compañeros. Empezó a militar en el peronismo, en el sector El Ateneo, que respondía a Néstor Kirchner, desde donde construyó una estrecha amistad con la familia del ex presidente.

López manejó un presupuesto que superó los 90.000 millones de dólares a lo largo de la gestión, que se extendió por poco más de doce años, durante los mandatos de Néstor (2003-2007) y Cristina Kirchner (2007-2015).

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