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Miércoles 19 de Diciembre de 2007

Un pequeño episodio de la vida ordinaria

El hombre engulle un miga-miga y enseguida aligera el tránsito del sándwich hacia el aparato digestivo con una Coca-Cola. Ha comprado ese ligero almuerzo en la Shell de Oroño y Cura. Está apurado y se nota cuando traga y cuando empuja con el líquido. Antes de sentarse al volante abre una de las ventanillas del colectivo del que es chofer. No mira hacia los costados, no sabe si vienen autos, no tiene idea si está por pasar alguien, no toma ninguna precaución. Sólo saca la mano y tira la botella vacía al pavimento. No pasa nadie. Menos mal...

El hombre engulle un miga-miga y enseguida aligera el tránsito del sándwich hacia el aparato digestivo con una Coca-Cola. Ha comprado ese ligero almuerzo en la Shell de Oroño y Cura. Está apurado y se nota cuando traga y cuando empuja con el líquido.
Antes de sentarse al volante abre una de las ventanillas del colectivo del que es chofer. No mira hacia los costados, no sabe si vienen autos, no tiene idea si está por pasar alguien, no toma ninguna precaución. Sólo saca la mano y tira la botella vacía al pavimento. No pasa nadie. Menos mal.
El hombre que lo hace es un chofer del transporte público de pasajeros. Maneja un coche de la línea 116, que no es de cualquier empresa. Es de la Semtur, la compañía de colectivos de la Municipalidad de Rosario.
El hombre no es un monstruo ni mucho menos, pero sí un irresponsable. No tiene empacho en ensuciar la ciudad. Tampoco le preocupa la posibilidad de causar un accidente. Da la impresión de que no le importa nada. Ni siquiera piensa que si en ese momento pasara una moto, por ejemplo, podría causar una tragedia. Tiene aspecto de hombre maduro y no es difícil imaginar que tiene hijos. En otro lugar, uno de ellos podría ser la víctima de un gesto insensato como el suyo.
El hombre no es el único que hace eso y tantas cosas como esas en la ciudad. La suya es apenas una muestra de desprecio por la buena educación, la cultura y el respeto a los demás. Muchos más lo hacen. Demasiados más lo hacemos. Ensuciamos, destilamos intolerancia, insultamos. Somos imprudentes, insensibles, irresponsables. Demasiadas veces actuamos como si nada nos importara.
Así somos. Así nos va.

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