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Sábado 26 de Octubre de 2013

Un paso extraordinario en la historia del pueblo

El ministro de Educación de la Nación, Alberto Sileoni, dice que los educadores han tenido mucho que ver con el reestablecimiento de la democracia. Habla de lo que falta transformar.

Tres décadas se cumplen de la vuelta de la vida democrática en el país, el período más largo desde que se estableció el sufragio secreto y obligatorio. Para el ministro de Educación de la Nación, Alberto Sileoni, si bien atravesamos "un momento electoral donde la adjetivación política está alta y hay una hojarasca que no deja ver otras cosas, estos treinta años son un paso extraordinariamente importante en la historia del pueblo argentino". Y destaca que "los educadores tienen mucho que ver con el reestablecimiento de la democracia".

"Soy de una generación que ha sufrido la dictadura como tantos argentinos y entonces tenemos un aprecio especial. El tiempo nos indicó que la democracia por el solo hecho de estar vigente como sistema político y formal no garantiza todos los logros de una sociedad, pero es una condición absolutamente necesaria", apunta el ministro.

Profesor de Historia de profesión, Sileoni entiende que ya como sociedad "hemos avanzado y aprendido a comprender a los otros". A días de un nuevo aniversario de la vuelta a las urnas tras la feroz dictadura cívico-militar, propuso evocar con fuerza esa fecha: "El pasado hay que recordarlo. Algunos se enojan con esto, pero no es un recuerdo anclado en la nostalgia, sino uno que encierra la necesidad de poder construir el futuro pero siempre pensando de dónde venimos. Porque la democracia como sistema es imprescindible para poder construir".

—En materia educativa, ¿cómo nos encuentran estos 30 años?

—A diferencia de lo que algunos sectores sostienen e insisten, estamos infinitamente mejor en términos concretos y simbólicos. Puedo discutir lo que falta, que es mucho. Y por supuesto coincidir con muchos que señalan lo que falta. Pero también con énfasis me opongo a cualquier idea que sostenga una visión negativa de este proceso. Tenemos un sistema que tiene el 6,40 por ciento del PBI dedicado a la educación; es un sistema mejor. Que tiene más alumnos, más docentes, que va por las 1.800 de escuelas construidas, donde circulan con toda justicia e igualdad más de 3 millones y medio de instrumentos de justicia social como las netbooks, que algunos llaman con desdén "las maquinitas que distribuye el gobierno". Un sistema que tiene 67 millones de libros circulando por las escuelas y que está tratando de dejar atrás la fotocopia. Mejores salarios y en cuyas aulas entran —con dificultad, pero entran— discusiones sobre la memoria y la educación sexual integral. Venimos, si queremos hacer una comparación, de aquel pasado doloroso de más de 200 alumnos y 600 docentes desaparecidos. Esa era una escuela que cuando desaparecía alguien o dejaba de venir nadie preguntaba nada y en el registro de asistencia se lo tachaba con una línea roja.

—¿Y cuáles son los desafíos pendientes?

—Nunca un ministro dirá: "Llegamos". En políticas públicas hay un trabajo en proceso. Algunos resultados de las leyes ya se ven, cuando tenías tres por ciento de PBI dedicado a educación ese es un resultado. Otro es que centenares de miles de pibes argentinos están estudiando en escuelas nuevas. Y por la asignación universal por hijo y por el trabajo de los padres los pibes tienen mochilas llenas, no tienen más mochilas flacas. Se desplazó el corazón de la escuela, que antes era el comedor y ahora volvió a ser el aula. Ahora, un objetivo es que todos los chicos de cuatro años en el segundo bicentenario —en 2016— queremos que estén escolarizados. Eso es muy importante y hemos avanzado del 48 por ciento escolarizado en 2003 al 70 por ciento en 2013. Y después hay deudas dolorosas que son una alta proporción de jóvenes dentro del secundario y una escasa tasa de egreso. Ahí tenemos un problema. Algunos salen de la escuela para trabajar, pero otros se van a la esquina y ese es un tema, porque no pueden encontrar un rumbo allí. Tenemos que mejorar los aprendizajes, mejorar Lengua, Matemática, Ciencias. Debemos hacer un esfuerzo para que los jóvenes comprendan más y que mejoren los resultados, que se sostengan en la escuela y que egresen.

—Si bien se destaca la inclusión, varias críticas apuntan a la calidad educativa.

—Por supuesto, pero claramente ahí te estás encontrando con una pregunta que es producto de una agenda mejorada. La preocupación de algunos sectores de cuántos alumnos egresan es nueva, porque se asombran que egresen alrededor de la mitad en el secundario. Y está muy bien que lo hagan, pero hace pocos años egresaba el 38 por ciento. Entonces la preocupación por la calidad viene después de haber transitado un camino que era necesario, que era el camino de la inversión, de la mejora salarial, que no ha impedido todavía la erradicación de los conflictos y en algunos casos la pérdida de días por paro. Pero los salarios de los educadores son hoy mucho mejores. Coincido en que falta, pero lo que hicimos estos años va en la dirección de trabajar justamente por las deudas.

—¿Qué mensaje les deja a los docentes por este aniversario de la recuperación democrática?

—Los educadores también tienen mucho que ver en el reestablecimiento de la democracia y en la difusión. El primer lugar de trasmisión de los valores es la mesa familiar, pero los educadores hacen un gran trabajo, inculcando valores, el respeto al otro y esto me parece que es para atesorarlo. Tenemos un lugar de extraordinaria potencia que es la escuela, 47 mil escuelas, 13 millones de alumnos, un millón de docentes. El aula es un sitio privilegiado para transmitir el valor de la democracia.

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