Ovación
Lunes 08 de Agosto de 2016

Un olímpico a pura voluntad

El profesor y preceptor rosarino Milton Alvarez viajó para trabajar ad honórem durante 90 días en los Juegos de Río 2016.

"Cuando era chico, me pegaba al control remoto y al televisor los quince días que se disputaban los Juegos. A algunos les gusta coleccionar estampillas o revistas, a mí ver los Juegos y ahora estoy acá trabajando como voluntario en Río, en el escenario donde competirán nada menos que Grabich, Las Leonas, Djokovick, Phelps y Bolt. Estoy soñando". Esto dijo el docente de educación física y preceptor de colegios secundarios Milton Alvarez. Un joven de 32 años que se anotó hace dos como voluntario a estos XXXI Juegos Olímpicos, más conocidos como Río 2016.

Llegó en junio, sin conocer la ciudad carioca ni poder pronunciar una palabra de portugués, pero cuando habló con Ovación, poco después de la ceremonia inaugural, dijo que ya se animaba a comunicarse con su portuñol, había conocido a gente de todo el mundo y estadios "alucinantes".

Eso sí. El brillo de la competencia mundial no lo encegueció, a este docente acostumbrado a trabajar en contextos sociales vulnerables (ver aparte). "No estoy en un cumpleaños ni en Disneylandia, me emociona el deporte y estar acá pero varios días trabajando en Río permite a cualquiera escuchar a los brasileños: no todos están conformes, la policía estuvo sin cobrar cinco meses, lo que ponía en riesgo la seguridad y además la zona de la costa está bien, pero Río adentro las brechas sociales son amplias y el trabajador siempre está del lado de la pobreza", dijo el docente.

El viaje de Milton comenzó cuando mandó su primer mail. "Fue una seguidilla de preinscripciones con datos personales, a los seis meses me solicitaron más datos: obra social, cuestiones médicas, si tenía o no alguna discapacidad. Me habían aclarado que sólo me pagarían traslados al trabajo y unas viandas, que son algo insuficientes porque son muchas horas de trabajo, pero todo bien, no me importa demasiado. Y llegó una instancia en la que me pedían que viaje a Río para una entrevista de media hora. Me quería morir, yo no tenía dinero para afrontar un viaje así por media hora. Pensé que se había terminado el sueño, pero llamé por teléfono desde un locutorio y me dijeron que no había problema, que tenía todas las chances de seguir en carrera. Tuve que mandar un video de unos pocos minutos con unos datos más", recordó.

En el Maracaná, los organizadores le habían advertido a Milton que había dos posibilidades de trabajo: "deportes" y "ceremonia". Le tocó la segunda opción en un equipo de 500 personas. "El viernes estuve en el Maracaná recibiendo a las delegaciones, entre ellas a la de Argentina, y acomodando a los abanderados, lo que me pone muy contento. Hubo miles de personas trabajando para la ceremonia: fue un espectáculo increíble lleno de deportistas de alto rendimiento. Fue algo genial y muy emotivo, y después pude sacarme fotos con Luis Scola, a quien admiro", dijo.

Milton vive cerca del parque Independencia en Rosario. Pero desde el 3 de junio su hogar está en Copacabana y allí permanecerá hasta los Juegos Paralímpicos, que arrancan el próximo 7 de septiembre. "Estoy afectado 90 días a este voluntariado".

Le gusta nadar, correr, andar en bicicleta, jugar al fútbol y al básquet. "Pero soy malo, sólo me entretengo y tengo buenos amigos que me tienen paciencia", confesó.

"No sólo son buenos en el juego, sino que me alentaron y me regalaron plata para mi cumpleaños para poder llegar acá y cumplir un sueño. Me compré entradas para ver las finales de 50 y 200 metros de natación, lejos y baratas, pero ahí estaré", agradeció. Los trámites por la licencia laboral de Milton tardaron demasiado, pero él había decidido que "sí o sí" viajaría.

"Tenía que estar acá el día de las acreditaciones o me daban de baja, como les pasó a varios compañeros, así que me vine cuando quedaban pocos días para que se concretara todo. Adoro mi trabajo, pero no es dueño de mi vida", dijo el rosarino.

"Se gastaron toda la plata. Hasta remodelaron el Maracaná después del Mundial. Quedó increíble, tanto como los estadios de beach vóley, el Parque Olímpico y el Maracanazinho. Como dijo un compañero mío de México: esta es la fiesta del capitalismo. Creo que tiene razón, que se tendrían que haber resuelto muchas otras cosas en Brasil antes que hacer los Juegos, pero serán también los primeros en Sudamérica, un momento esperado por muchos deportistas amateurs que llegan con mucho esfuerzo. Y yo soy un privilegiado de poder estar acá".

Docente por vocación

En enero de 2015 asesinaron con tres disparos a Jonathan Herrera, en Seguí y Ayacucho (Tablada), cuando estaba lavando su auto y quedó en medio de una balacera de la Policía de Acción Táctica y Estratégica. Un caso más que se sumó a la lista de gatillo fácil en Rosario, con cinco policías implicados. Milton Alvarez conocía a Jonathan y lo recuerda tanto a él como a todos los alumnos de la escuela 680 de Villa Gobernador Gálvez y las 697 y 433 de Rosario. "Soy preceptor porque en algún momento necesité trabajar más. Pero la educación y el trato con los chicos me encantan. Muchos me despidieron y desearon lo mejor. Si volviera a nacer volvería a ser docente. Y de Jonathan qué puedo decir: lo conocí y lo quería mucho, acompañé a sus familiares en las marchas y cada tanto hablo con María Elena, su mamá, y le pregunto cómo anda el caso y la familia".

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