Policiales
Jueves 10 de Noviembre de 2016

Un obrero metalúrgico apuñaló a un remisero en un viaje y le robó el automóvil

El agresor pidió ir de Pérez a Puerto San Martín. En el camino desató su ira. Huyó con dinero y el estéreo del vehículo luego hallado

"No me matés, tengo dos pibes chiquitos. Llevate el auto y todo lo que tengo pero no me matés". Cuando Fernando, de 37 años y remisero de la ciudad de Pérez, hizo ese ruego al joven que trasladaba como pasajero, ya había sido atacado por éste y sufrido dos cortes con un arma blanca en el cuello, otro en el pecho que le perforó un pulmón, varios cortes en sus manos y en sus brazos, heridas en la cabeza y el rostro y un profundo corte en la boca.

"Te tengo que matar, te tengo que matar", fue la dura e inexplicable respuesta del agresor que le seguía tirando puntazos con un cuchillo de cocina. Cuando sintió que no podía más, Fernando se tiró del remís y cayó a metros del puesto que la Policía Vial tiene en el kilómetro 0 de la autopista a Santa Fe. El atacante entonces lo creyó muerto y escapó robando el auto, un Chevrolet Aveo blanco, y la recaudación del conductor. A duras penas, el remisero pidió ayuda en el puesto policial y fue internado en el Hospital Eva Perón de Granadero Baigorria.

Un viaje de pesadilla. Todo empezó pasadas las 7 del martes en Pérez. A esa hora el operador de la remisería La Plaza recibió un pedido para ir a buscar un pasajero frente al predio de Peitel, una empresa de montajes industriales que en septiembre fue escenario de un millonario robo de maquinaria. Fernando Pavón tomó el viaje y con su Chevrolet Aveo salió en busca del cliente. Cuando llegó a la portería de la mencionada empresa, un muchacho de unos 20 años lo abordó. "Llevame hasta Puerto San Martín", le dijo el pasajero, y Fernando habrá pensado que era un buen viaje, largo y rendidor desde lo económico.

El remisero tomó el camino conocido como "De la Difunta Correa" hasta empalmar con la ruta 33. De ahí llegó a la avenida Circunvalación de Rosario y por ésta tomó rumbo a la autopista a Santa Fe. Pero cuando circulaba a la altura del barrio Rucci el pasajero le pidió parar "un minuto" aduciendo que tenía que buscar plata para pagarle. "Busco plata y seguimos", le dijo frente a una torre de departamentos. Fernando hizo la parada y al retomar el trayecto el pasajero le pidió no seguir por Circunvalación. "Cortemos camino por adentro", le reclamó en el inicio de la pesadilla.

Hace dos meses que Fernando empezó a conducir un auto de la remisería La Plaza entre las 4.30 y las 16.30. Esta casado y es padre de dos pequeños: una nena de 4 años y un nene de 2. Ya trabajó guiando camiones de una distribuidora, colectivos internos en puertos privados y al quedarse sin esa tarea comenzó a conducir remises.

No entiendo nada. Quien reconstruye la historia de Fernando es Emilio, su papá, agarrado del alambrado perimetral de la humilde casa que alquila en el barrio Mitre, a 50 metros del acceso al tradiconal club de golf que le da nombre a esa zona. "Cada vez que más charlo con la gente, menos entendemos por qué le pasó ésto a mi hijo. El hombre que le hizo ésto está loco", dijo el vecino con cierta resignación. "Queremos que agarren al asesino que hizo ésto, porque es un asesino que quiso matar a Fernando", agregó Vanesa, hermana del joven herido.

Una vez que dejaron la avenida de Circunvalación, el supuesto pasajero empezó a guiar a Fernando hasta llegar a las inmediaciones del cámping del Sindicato de Pasteleros y Confiteros y la calle Guido y Spano, a metros de la autopista a Santa Fe. Allí, "el tipo sacó un cuchillo de cocina y comenzó a atacarlo. Le hizo dos cortes tipo degüello en el cuello, y cuando mi hijo se vio la sangre en la camisa se desesperó. También le tiró un puntazo que le perforó un pulmón. Entonces mi hijo se defendió y le agarró el cuchillo por el filo con la mano, con lo cual está todo lastimado. Mi hijo se quería bajar y el tipo lo agarraba y lo sujetaba dentro del auto. Y le decía: «Ahora te tengo que matar, te tengo que matar»", rememoró Emilio.

El remisero finalmente logró tirarse del auto y su agresor huyó con el Chevrolet Aveo blanco. Fernando caminó y se arrastró a duras penas no entregándose a una muerte casi segura mientras se desangraba. Logró dar con la base de la Policía Vial en el kilómetro 0 de la autopista Brigadir López y allí lo auxiliaron. A las 8.10 fue ingresado a la sala de operaciones del Policlínico Eva Perón. Luego estuvo internado en terapia intensiva y ayer a la mañana lo pasaron a terapia intermedia.

Identificado. Mientras tanto, efectivos de la comisaría 34ª comenzaron la pesquisa tutelados por el fiscal de Flagrancia, David Carizza. No fue complejo determinar el nombre del agresor ya que habían solicitado un remís para él a las puertas de Peitel. El hombre fue identificado como Federico Agustín A., de 20 años, y empleado de esa empresa.

Con el nombre y la dirección del sospechoso la policía fue a buscarlo en su domicilio de Calderón al 4100, en Nuevo Alberdi, en la zona noroeste de Rosario. Pero al pasar por calle Forteza al 4100, a 150 metros de la casa del muchacho, encontraron estacionado el Chevrolet Aveo blanco que conducía Fernando. El interior del vehículo estaba totalmente ensangrentado y los peritos pudieron recuperar un diente que el chofer perdió en el forcejeo. Sólo faltaba la recaudación y el frente del estéreo había sido arrancado.

Cuando los pesquisas llegaron a la casa del sospechoso su familia indicó que no había vuelto después de su jornada de trabajo. Y que el hombre tendría serios problemas de adicciones. Fernando continúa internado en una sala intermedia hospitalaria con suturas en el cuello, los brazos, la cabeza y un drenaje en su pulmón derecho. Federico Agustín A., en tanto, continuaba prófugo al cierre de esta edición.

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