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Sábado 23 de Marzo de 2013

Un nombre que hace escuela: Madres de Plaza 25 de Mayo

Así se llama desde este mes la Secundaria Nº 514. Educación aprobó la denominación y el lunes la hacen oficial en un acto

Desde marzo de este año la Escuela Secundaria Nº 514 se llama Madres de Plaza 25 de Mayo. La elección del nombre la hicieron alumnos, profesores, vecinos y padres el año pasado. Luego elevaron la propuesta al Ministerio de Educación de Santa Fe y hace pocos días recibieron la buena noticia de su aprobación. El lunes que viene, a las 9, será el acto de imposición del nombre. Estarán las Madres, el gobernador Antonio Bonfatti y la ministra de Educación, Claudia Balagué, entre otras autoridades. En charla con LaCapital, los estudiantes dicen que lo más importante es que este nombre servirá para aportar a que otros conozcan estas historias de lucha por la verdad. Al tiempo que una de las Madres de Rosario, Norma Birri de Vermeulen, valora que sea una escuela la que las haya elegido.

Mañana se cumple otro aniversario del Golpe de Estado de 1976 y del inicio de la dictadura más sangrienta que conoció la Argentina. Y este año se festejan los 30 años de la vuelta a la democracia (1983). Un contexto más que significativo para que la secundaria de barrio Triángulo —Pasaje Lejarza al 5400— reciba el nombre de Madres de Plaza 25 de Mayo.

Compromiso. A esta decisión no llegan por azar. Hay un trabajo de compromiso, de asumir una educación que no le escapa al pasado y todos los días se pregunta cómo hacer mejor la vida de los jóvenes. Algo de esto anticiparon los profesores en la edición del Suplemento de Educación del 2 de marzo pasado, cuando compartían la historia de cómo habían llegado a inclinarse por esta denominación, y entre otras cosas repasaban cómo desde 1999 cuando se habían creado los 8º y 9º años de la llamada EGB —el puntapié para la secundaria— ya trabajaban sobre los derechos humanos.

Una tarea "tendiente no sólo a conocer el pasado, sino a reconocer en el presente los derechos y obligaciones que corresponden a cada ciudadano, por lo cual el nombre propuesto identifica el sentir de su comunidad educativa". Tal como se expresa en parte del considerando de la resolución ministerial (0340 del 13 de marzo de 2013) que aprueba finalmente el nombre, y que lleva la firma de la ministra Balagué.

Y hay que decir que esas definiciones —o declaraciones de principios— se palpan en la escuela. En el patio hay murales que alertan sobre la violencia contra las mujeres, otros con leyendas como "Sexo cuando lo deseo, embarazo cuando lo decido" y también del "Nunca más".

"Son chicos brillantes", expresa una profesora orgullosa de sus alumnos y que acompaña al grupo para las fotos. Otro de los profe no espera la invitación a opinar y agrega: "Son responsables, atentos y siempre dispuestos a aprender". La vice dirá: "Y nosotras trabajamos con alegría y empuje aquí".

No hay que decir mucho más. Todo eso se transmite, se percibe, se disfruta en la nota con este medio a la que acceden sin vueltas los estudiantes, que rondan los 15 años y que están en tercero del turno tarde.

Protagonistas.Sentado al final del salón, el primero en arrancar es Axel para contar que para el lunes —el día del acto— escribieron poemas, a los que querían ponerles música pero que no llegaron con los tiempos. Con una convicción muy clara compartirá al principio y en distintos momentos de la conversación que de todo lo que aprendió en la escuela sobre las Madres le llamó la atención "que hayan peleado por la verdad y la justicia, que no buscaron venganza. No fueron por la justicia por mano propia sino por pruebas por la verdad".

"La generación de ahora debería reconocer todo esto, muchos no saben de la historia de las Madres", expresa como deseo.

Nicolás, otros de los alumnos, retoma el recorrido que hicieron para decidirse por ese nombre y repasa que hicieron "una campaña eleccionaria, con votos y urnas". "Había que decidir entre el de las Madres y el de Rodolfo Walsh", detalla.

En esa votación —realizada en 2012— "participó toda la escuela, maestras de la primaria 518, vecinos, padres, ex alumnos". Este dato lo aportan los profesores y directivos que acompañaron a los chicos en esta nota y foto del diario: Silvia Ghisleri (directora), Andrea Prado (vice) y los profesores Nicolás Dusanto, Guillermo Monsalve y Graciela Piskorz.

Al lado de Axel está sentado Brian, quien se suma al relato colectivo: "Lo que se priorizó de las Madres es todo lo que hicieron, su legado. Más allá de que quedan pocas es valioso lo que nos dejan. Eso tiene que durar para siempre. Lo que tenemos que hacer nosotros es recordarlo. Me refiero a la lucha que dieron, sin importarles los problemas que debieron enfrentar. Todo lo que soportaron. Todo lo que arriesgaron".

Oportunidad. Nadia y Aldana recuerdan otras iniciativas que valoran como aportes a este trayecto, como la participación en charlas, en películas (como "Arderá la memoria") y recibir a las Madres en la escuela. "Yo sabía de ellas por mi casa y la televisión, pero acá fue distinto", confiesa Nadia sobre la oportunidad que le abrió la escuela para indagar desde otro lugar sobre el pasado más oscuro.

Sacha disfruta haber escrito un poema dedicado a las Madres. Lo hizo con Roberto, un compañero de clases. Revisa apurado la carpeta y lo encuentra. No duda en leerlo en voz alta para todo el grupo. Antes, los dos autores adolescentes adelantan que "el poema habla de la lucha de las Madres ante la desaparición de sus hijos, que lo hacen con todas sus fuerzas... no pierden la esperanza de encontrarlos, están llenas de voluntad...". Que "habla de la esperanza, de la fuerza que tienen y que nunca se dieron por vencidas".

Casi como un presagio de la huella que quiere dejar esta decisión de afianzar aprendizajes perdurables y que sin dudas forman mejores personas, ese texto literario dedicado a las Madres de la Plaza cierra: "Siempre estarán presentes en nuestra memoria".

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