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Domingo 05 de Febrero de 2012

Un negocio privilegiado

Un grupo de amigos paseaba por la elogiada costa central rosarina cuando decidió disfrutar de un descanso a la vera del Paraná.

Un grupo de amigos paseaba por la elogiada costa central rosarina cuando decidió disfrutar de un descanso a la vera del Paraná. Para eso, los chicos eligieron el bar Quillagua (Entre Ríos 2) que, como siempre los fines de semana en los horarios pico de la costa, estaba lleno. Afortunadamente hallaron una mesa y pidieron la carta.

Poco antes de retirarse, habían pagado 42 pesos por una jarra de cerveza de 1,5 litro; 9,75 pesos por una gaseosa en lata, 19 pesos por un licuado; 31 pesos por un carlitos especial; y 30 pesos por una ensalada caprese. Como cada vez que salen a comer en Rosario pensaron que los precios llegan a estar aún más caros en los sitios de veraneo top (inclusive del exterior) durante esta temporada. Pero sabían que habían concurrido a un lugar, si se quiere, "privilegiado".

Los jóvenes ni siquiera imaginaron que ese término ("privilegiado") cabe perfectamente a la hora de definir al concesionario del lugar que por los tres bares con que cuenta en la zona paga mensualmente al municipio un canon de sólo 3.500 pesos (poco más de 1.000 pesos por Quillagua, podría inferirse).

No en pocas oportunidades se han escuchado desde la Intendencia frases como "Los gastos de la Municipalidad crecen más que sus ingresos", prácticamente una sentencia en épocas inflacionarias. A fin de año, el Concejo aprobó un aumento del 60 por ciento en la TGI y de un 20 por ciento más para quienes viven en las nuevas torres de Puerto Norte, tan privilegiadas por su contexto como los bares ubicados sobre el río. La idea se basó en la puesta en práctica del tan mencionado concepto de equidad. Una definición que, a juzgar por los cánones que pagan los concesionarios públicos, no siempre se cumple.

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