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Lunes 06 de Abril de 2015

Un muy buen negocio para Teherán y sus aliados

El acuerdo nuclear de Lausana fortalece a Irán, sin ningún margen de discusión. Mucho más allá del contenido del acuerdo, de su futuro, de sus puntos de cumplimiento muy dudoso.

El acuerdo nuclear de Lausana fortalece a Irán, sin ningún margen de discusión. Mucho más allá del contenido del acuerdo, de su futuro, de sus puntos de cumplimiento muy dudoso. Tan dudoso que el propio Obama se cubrió y toma márgenes muy amplios sobre su futuro acatamiento por los ayatolás. Pero la clave es que aún cuando el acuerdo lograra “desnuclearizar” para siempre a Irán en el plano militar, lo fortalece en los hechos y en lo inmediato. Apenas se levanten las sanciones internacionales, como promete el acuerdo, Irán mejorará no solo el nivel de vida de sus habitantes sino el de los fondos para sus enormes fuerzas armadas y sus milicias paramilitares, así como para exportar armas e instructores militares a sus aliados regionales: Siria, ante todo, pero también la facción shiíta de Irak, la de Yemen, y por cierto el Hezbolá libanés.
  Nada casualmente, el ejercito israelí acaba de informar que está dando instrucción “norteña” a su brigada Givati, especializada en combatir en el sur, en Gaza. Evidentemente, Israel se ve venir un nuevo conflicto en el norte (fronteras con Líbano y Siria). Y un Irán con más fondos y espaldas diplomáticas será un más potente aliado para Hezbolá y Assad. Ya es el proveedor de fondos y cohetes del grupo shiíta libanés, así como de otras armas más avanzadas (Siria, antes de su guerra civil, también cumplía este rol, pero claramente ha dejado de hacerlo y ahora, al contrario, consume recursos y hombres de su aliado Hezbolá en el durísimo campo de batalla sirio).
  En pocas palabras: hasta un buen acuerdo nuclear con Irán es malo en cuanto le da respiro diplomático y económico para que alimente su rol de potencia  bélica regional Y potenciará también el juego a larga distancia de Irán; por ejemplo, en América latina a través de sus aliados Venezuela y Bolivia y —quién sabe— Argentina. 

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