Escenario
Viernes 15 de Julio de 2016

Un mundo de sensaciones

Fabio D'Aquila, uno de los fundadores del grupo, dijo que la compañía evoluciona con cada función. Poco antes de su gira internacional, actúan desde hoy en Metropolitano.

Hace diez años Fuerza Bruta se lanzó al mundo con un formato teatral que apela a los sentidos. Pero el impacto visual, sonoro y táctil del espectáculo "Wayra Tour" no es siempre el mismo, como tampoco lo son sus intérpretes ni el orden de las escenas o el contenido mismo del show. Los shows son orgánicos, como el elenco. No hay protagonistas, la experimentación es constante, algunas cosas cambian, otras se transforman y cada función no se parece a otra.

Fabio D'Aquila, uno de los fundadores de Fuerza Bruta hace una década junto a Diqui James, Alejandro García y Gaby Kerpel, contó cuáles son los secretos para conservar la vigencia de una propuesta que ya mostraron en 29 países y que cuenta con un montaje que cumplió ocho años en el Off Broadway, de Nueva York. Mientras definen detalles de una gira por Milán, Estambul, Rumania, Bulgaria y Holanda, el grupo regresa a Rosario para dar seis funciones en Metropolitano (Alto Rosario Shopping), hoy y mañana, a las 21 y a las 23, y el domingo, a las 18.30 y 20.30.

—¿Cómo se decantaron por este formato?

—En su momento fuimos parte de De la Guarda, nos separamos y decidimos armar Fuerza Bruta. Básicamente tenemos un espectáculo solo y para nosotros tiene un sentido. El formato teatral está bastante cerrado para nuestro estilo. En ese caso vos tenés una obra, lo presentás, lo desarrollás, podés hacer 100 mil funciones como pudo haber hecho Enrique Pinti, por ejemplo, y después terminás y hacés otra obra. Son como compartimientos estancos. Y nosotros no calzábamos dentro de ese formato con nuestro imaginario, filosóficamente.

—Es más orgánico...

—Es similar al formato de las bandas, que está mucho más cercano a lo que hacemos. Por ejemplo, vos hacés un disco, lo presentás, ese disco contiene hits. Después hacés otro disco nuevo. En el disco nuevo tocás los temas del disco nuevo, tocás los hits anteriores, y también te animás a hacer otras cosas, improvisación, zapadas, versiones. Nos dimos cuenta que ese formato para nosotros es el que más cómodo nos hacía sentir. Entonces tenemos un formato que llamamos "Wayra Tour" y ahí subimos escenas nuevas, probamos cosas que están en desarrollo, sacamos escenas que por ahí no están funcionando en ese momento o no nos sentimos tan cómodos con esa esa como en su momento la habíamos hecho. Tenemos como un espectáculo que es este y al cual le vamos agregando o sacando escenas. Sería similar a agregar o sacarle temas a una banda. De esa forma sentimos que trabajamos más cómodos.

—Después de diez años, ¿cómo hacen para que ese proceso no resulte monótono, tanto para ustedes como para el público?

—Nosotros tratamos siempre estar probando cosas. Tenemos un galpón donde tenemos nuestro equipamiento. Esas cosas las probamos en vivo, vemos si funcionan, seguimos adelante y se termina convirtiendo en una escena que después queda por un tiempo en el show. Vamos buscando diferentes puestas en escena, formatos, formas de presentarlo. Eso es lo que siento que nos mantiene vivos, con pilas y ganas de seguir probando. Por ejemplo, estuvimos en Cosquín, en el festival Provincia Emergente, en festivales de Europa. Por ahí son dos o tres escenas de nuestro show que las adaptamos para un espacio al aire libre o cerrado. Todas esas pruebas y experimentos nos van manteniendo de alguna forma vivos, con adrenalina, y a la vez nos hace reformular y hacer el show de otra forma, en otro contexto.

—¿Y para el elenco?

—En relación con los actores, tenemos un staff de actores muy muy grande que van rotando. A Rosario van siete chicas y tres varones. No están todo el tiempo todos, sino que van alternando haciendo diferentes escenas. Los llamamos performers porque la palabra me parece que describe un poco más el trabajo de los chicos. Algunos tienen otros proyectos, hacen otra cosa, después vuelven a trabajar con nosotros, se van incorporando actores nuevos, pero una de las claves del espectáculo para que no le pase esto a un actor o a una actriz, que no se reitere o se aburra, es que en nuestro espectáculo ningún rol es, por un lado, protagónico, y por el otro, los roles son rotativos. Si vos por ejemplo ves en el show de hoy uno de los chicos que hace la escena de El Corredor, mañana la va a hacer otro actor y el próximo otro. Esa rotación es constante, inclusive en el mismo día. Eso también te da renovación, vitalidad. Una cosa que trabajamos muchísimos cuando incorporamos actores nuevos, a gente que va a formar parte de Fuerza Bruta, es tratar de bajarles la siguiente línea: ningún show es igual al otro. Depende un montón de la gente, del público, del estado de ánimo de ese público. Depende de un montón de cosas que ese show vaya hacia un lugar o hacia otro. Hay un hilo conductor. El show empieza y termina. Pasando por una cantidad de escenas, pero lo que tratamos de insistir muchísimo en nuestro equipo es que vos nunca sabés qué te va a pasar. Vas a pasar por todas esas situaciones, pero no sabés qué te va a pasar. Eso te pasa en el momento. Trabajar de esta forma nos ha mantenido muy vivos, muy alertas.

—¿Hay alguna idea que intenten transmitir?

—Son situaciones que nosotros buscamos para de alguna forma traducir lo que hacemos. Nuestro show es bastante difícil de poner en palabras. Y además esas palabras que elijamos para definirlo van a depender mucho de cada persona de cómo las tome o como las lea. Tratamos de transmitir sensaciones básicamente, cosas que logren llegarte. Por ahí no es el espectáculo en sí, pero son cosas que te movilizan. Eso es lo que tratamos de transmitir. Cuando ves el show lo vivís, te van a pasar cien cosas que son imprevisibles y que no te las podemos ni contar ni hacer que las vivas como queremos, sino que las vas a vivir como vos dispongas. Esa búsqueda de apertura y de sensibilidades para el público es lo que queremos transmitir.

—De todas maneras, ¿quienes ya vieron el show notarán cambios?

—Para los que ya lo vieron, van a volver a ver nuestro espectáculo y van a encontrarse con los hits, con los temas conocidos, las cosas que ya vieron, con esas sensaciones que ya los hicieron movilizar. Por ahí la puesta es diferente y difiere de otras puestas. Pero si hablamos en calidad de escenas van a ver escenas que ya vieron. Están ordenadas de otra forma porque con el tiempo encontramos que el orden con que las vamos a presentar ahora por ahí funciona mejor. Básicamente como escenas, no van a estar viendo escenas nuevas. Pero sí lo que siento que vamos a lograr es transmitir nuevamente el estado que queremos compartir con el público. Es una cosa festiva, participativa, contemplativa y sensorial.

—Además del espectáculo en Buenos Aires, ¿tienen elencos de gira?

—No, los elencos los vamos armando dependiendo de la disponibilidad de la gente. Actualmente tenemos un show que está funcionando en forma permanente en el Centro Cultural Recoleta, y en este caso el show que sale de gira. Particularmente vamos armando los shows de gira con los performers que tengamos disponibles. En el caso de Rosario van a ir varios actores y actrices brasileños porque durante el 2015 estuvimos trabajando en San Pablo en forma prolongada y tuvimos la oportunidad de hacer casting e incorporar actores y actrices brasileños.

El Bicentenario, una fecha clave

Los festejos del Bicentenario de la Revolución de Mayo marcaron una nueva etapa para Fuerza Bruta. Convocados por el gobierno de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, fueron los encargados de poner en escena parte de la historia argentina en un desfile callejero y multitudinario, y luego fueron los protagonistas de otro espectáculo en Tecnópolis. Fabián D'Aquila se entusiasma al evaluar el impacto que significó ese espectáculo que, aseguró, fue un "trabajo bisagra" para el grupo. "Para nosotros fue un trabajo bisagra en nuestra historia como compañía de teatro. Primero porque nuestro concepto de trabajo es algo abstracto. De alguna forma las ideas en las escenas que presentamos surgen de un capricho llamémosle así, de querer que algo suceda y llevarlo a cabo. En cambio el trabajo para el Bicentenario fue algo muy diferente a lo que estamos acostumbrados a trabajar porque había hechos reales que todos conocemos. Tuvimos la oportunidad de trabajar con Felipe Pigna para hilvanar las escenas. Arrancamos con 200 hitos históricos y después fuimos limpiando. Cuáles nos estimulaban y cuáles era sí o sí obligatorio que tenían que estar por una bajada que nos daba el gobierno. Por otro lado fue también bisagra porque nos llevó a una exposición popular que nunca habíamos tenido. Hasta ese momento veníamos trabajando como con un formato reducido, con el show que van a ver en Rosario donde va una cantidad de gente, y hasta ese momento ese grupo de gente estaba como en un nicho, gente que va a ver teatro alternativo. A partir de lo del Bicentenario de alguna forma pasamos a artistas populares. Pudimos llegar a un montón de personas que de otra forma tal vez no nos hubieran ido a ver nunca. Eso fue un empujón para nosotros".


-¿Qué escenas tenían que estar sí o sí, como mencionás?

-Había varias escenas que estaban en agenda y algunas iban, otras no iban. Algunas nos sugerían. Nosotros en ningún momento tuvimos acceso a la expresidenta. A nosotros nos convoca un equipo que se llamaba Unidad Bicentenario. Pero después cuando se empieza a acercar la fecha y a tomar decisiones en un momento bajaba directamente a través de (Oscar) Parrilli (exsecretario general de la Presidencia). Es decir, bueno, todas estas escenas tenían que estar y otras no tenían que estar. Hubo como un ida y vuelta, llamémosle formal. Pero fue totalmente consensuado, en equipo, no fue algo autoritario, era como un ida y vuelta muy constructivo para nosotros. Ese mismo equipo Unidad Bicentenario es el que luego se hace cargo del proyecto Tecnópolis y también nos citan para participar de Tecnópolis. Nuevamente con un estímulo alucinante, porque para Tecnópolis nos proponen trabajar directamente con los elementos: aire, fuego, tierra, agua, hagan algo con eso. Y también nuevamente fue poder volar e inventar cosas a partir de pensar en algo que iba a estar instalado en un parque temático y fue un desarrollo que nos sacó completamente de nuestro lugar de trabajo habitual que es un espacio cerrado.


-En algún momento se habló mucho de periodismo y de artistas militantes. ¿Pensaron en esa asociación?

-Siempre corrés el riesgo, pero sinceramente nosotros no tenemos un lenguaje y tampoco nos aliamos a ningún gobierno ni a ningún dirigente. De hecho, paralelamente a formar parte del Bicentenario, también tenemos un espectáculo hace años en el Centro Cultural Recoleta que depende del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Sinceramente tratamos de ser bastante neutrales porque básicamente lo nuestro es un hecho artístico y tampoco hacemos una lectura de la realidad con un tinte. Así que en ningún momento sentimos que nos podíamos llegar a quedar pegados con un color político. Siempre fue muy abierto eso. Y estuvo muy bueno también. No sólo por la proyección a otros públicos, sino también por el momento de la elección porque también se podrían haber elegido a otros artistas. Y en este caso se jugaron y nos eligieron a nosotros.

Comentarios