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Viernes 21 de Octubre de 2011

Un modelo para todas las escuelas

—¿Es una utopía pensar en trasladar este proyecto a otras escuelas?

—No, para nada. Yo lo digo en broma y espero que nadie se enoje. Pero da la sensación de que habría que hacer un transplante masivo de cerebros en la educación. El problema no son los chicos, no son los medios. Hoy con una cámara más o menos o con una computadora más o menos, podés hacer cosas. Hace falta la decisión de llevarlo a cabo. El problema es el paradigma en el cual uno está posicionado. Hay una frase que es una obviedad y que no por ser obvia deja de ser cierta: la escuela es una estructura que fue diseñada en el siglo XIX, gestionada por profesionales que se formaron en el siglo XX y habitada por pibes del siglo XXI. Hay dos siglos en el medio, hay algo que no funciona. Ese es el problema. La escuela está montada en una estructura piramidal y este tipo de proyecto exige un modo de gestión definitivamente horizontal. De hecho, nuestra utopía es replicar esta experiencia en cuanta escuela se pueda. Lo hemos charlado incluso con el Ministerio de Educación. Pero el problema es la cabeza, es una cuestión de decisión política.

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