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Viernes 10 de Junio de 2016

Un mítico comedor de la región cierra sus puertas

Con 73 años de vida, el emblemático restaurante La Choza, de Venado Tuerto, no puede asumir la merma de clientes y los tarifazos

Unos de los restaurantes más antiguos del sur santafesino, La Choza, cierra sus puertas tras 73 años de permanencia casi ininterrumpida en el rubro gastronómico de Venado Tuerto. El motivo es sencillo y contundente. Los dueños no podrán afrontar las facturas de gas y electricidad tras los tarifazos y el local sufre una merma considerable de clientes.

La Choza es un emblemático restaurante ubicado en Venado Tuerto sobre la ruta nacional Nº 8. Pertenece a la familia Ferrando desde sus orígenes y fue fundado en 1943. Casi siempre estuvo abierto salvo en algunos intervalos. Es uno los más antiguos de la zona, junto al hotel El Molino, también ubicado sobre la 8, cuyo propietario era el reconocido piloto de automovilismo Marcos Ciani.

Uno de los titulares de La Choza, Marcelo "Chapa" Ferrando, diálogo con este medio y contó apesadumbrado las peripecias que viene haciendo con su familia para poder mantener abierto el local que, de más está decirlo, es caro a los afectos de los Ferrando. Toda una tradición en la zona sur de la provincia, parte de Buenos Aires y Córdoba.

"Hoy una familia tipo no baja de mil pesos si quiere salir a comer afuera y no cualquiera tiene esa plata para gastar", dijo, y agregó que "a veces resulta complicado hasta comprar la comida en tu casa por lo cara que está. Imaginate lo que es salir a comer afuera".

Facturas abultadas. Al restaurante le llegó la factura de luz de 20 mil pesos, siendo que la anterior apenas había superado los 1.500. Con el gas sucedió algo similar, ya que experimentó un aumento de alrededor del 400 por ciento. "Nosotros restringimos al máximo los márgenes de ganancia y aun así la gente no viene como en otras épocas. Se nota claramente la recesión en la gente que cada día cuida más el mango. Además, en este rubro es donde primero la gente achica gastos. Todo lo que tiene que ver con ocio o esparcimiento es lo primero que deja de consumir", explicó Chapa.

Otra limitación para atraer clientes es que el restaurant está sobre la ruta 8 y "la gente sigue de largo. Ni para en Venado Tuerto. Además, al estar semaforizada en grandes trayectos, los autos pasan en velocidad y ni reparan en el restaurante", contó. Otro tema es que no hay lugares para estacionar a la vera de la carpeta asfáltica.

En venta. La idea es vender el restaurante pese a las resistencias emotivas que predominan en los Ferrando; una familia gastronómica por excelencia. "Si lo podemos vender nos dedicaremos a otra cosa porque salvo que suceda un milagro, nosotros lo vamos a cerrar el mes que viene cuando tengamos que afrontar las facturas del gas o de la luz", explicó Marcelo.

Los cierto es que otros empresarios consultados insisten en que son muy caros los costos que hay que pagar para poder seguir en la actividad. A eso hay que sumarle el tarifazo en electricidad, gas y agua lo que hace un cóctel demasiado explosivo.

C. W. B.

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