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Viernes 04 de Marzo de 2016

Un mensaje sin sorpresas y con anuncios reciclados del pasado

No hubo novedades en el discurso de Fein ante los concejales. La perla: prometió, una vez más, un nuevo sistema de transporte. 

No hubo sorpresas, si es que alguien las esperaba: en su discurso ante el Concejo Municipal, la intendenta Mónica Fein recicló consignas, frases, temas y hasta anuncios que ya hizo en el pasado, incluso en más de una ocasión, y redondeó un mensaje a los ediles y vecinos de la ciudad en el que expresó mucha voluntad de hacer y explicó poco cómo hacerlo. Es cierto que no hizo grandes promesas, excepto tal vez la de afirmar que al final de su gestión toda la ciudad contará con servicio de cloacas, pero también lo es que una vez más notificó a los rosarinos de una supuesta novedad que tanto ella como sus antecesores repiten desde hace más de 20 años y todavía no pudieron cumplir: el llamado a la licitación para un nuevo sistema de transporte, una demanda histórica hasta ahora nunca resuelta por las sucesivas gestiones socialistas.

Los discursos de Fein suelen parecerse más a la presentación en sociedad de alguien que necesita que lo conozcan que a la exposición de quien gobierna la ciudad desde hace cuatro años y tiene otros cuatro años de gestión por delante. Sirven para definir su ideología y sus posiciones políticas, más que para conocer la gestión que ya concretó y la que proyecta para el resto del año su administración. El de ayer no fue la excepción.

No resulta exagerado afirmar que la intendenta volvió a reflotar ideas y conceptos que repite desde el día que asumió, en 2011, y que ayer  reiteró como ya lo había hecho el año pasado, y el anterior, y así desde que empezó a gobernar la ciudad. Como dijo un concejal de la oposición, una suerte de “copy paste” que actualiza año a año, apenas con matices.

Es cierto que hubo anuncios, como las inversiones en obras para algunos barrios, pero su mensaje se percibe más como una enumeración de propósitos e ideales que la explicación concreta de cómo se supone que piensa concretarlos en los próximos diez meses. 

Algunos de esos anuncios, además, se desdibujan cuando se los compara con su discurso del año pasado, también en la inauguración de las sesiones del Concejo. Un ejemplo es el de las cámaras de videovigilancia: en su presentación ante los ediles en marzo de 2015 prometió que ese año se instalarían 900 en toda la ciudad, pero ayer dijo que se colocaron 750 y que estaba en marcha la instalación de otras 200. Blanco sobre negro, significa que aquella promesa de hace 12 meses no se cumplió, al menos no como la formuló la intendenta. 

El anuncio sobre los pasos previos a la creación de un nuevo sistema de transporte brilla con luz propia entre los que se repiten año a año en la era de gestiones municipales socialistas. Fein no pudo sucumbir a la necesidad de repetirlo, y probablemente quienes la escucharon no pudieron evitar sus dudas de que finalmente vaya a cumplirse. A favor de Fein hay que decir que para ella tal vez significó una encrucijada, ya que no hablar de una de las demandas más estridentes de los rosarinos le hubiese reportado incluso más críticas que las que cosecha por un nuevo compromiso en el que muchos ya no creen.

Prometer que el municipio se embarcará en acciones para reducir la circulación de armas en una ciudad cada vez más violenta es sin dudas simpático y para aplaudir. A Fein le faltó explicar cómo piensa hacerlo, más allá de pedírselo al ministro de Seguridad de la provincia en reuniones semanales. Lo mismo se aplica para todos los anuncios (¿o enunciados?) que no sean obras concretas como la repavimentación de calles, en lo que sólo se trata de poner la chequera. Esa es probablemente su principal debilidad cuando comunica: hablar mucho y bien, pero explicar bastante poco.

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