La ciudad
Viernes 10 de Febrero de 2017

Un mágico repaso de los carnavales en el Museo de la Ciudad

La muestra "Mascaritas, Cabezudos y un Poeta Rey" ofrece un fascinante recorrido por la historia de esta celebración desde el siglo XIX a la actualidad.

La historia del poeta pasó de un simpático personaje de los bares a ser el Rey del Carnaval por décadas; las apariciones de las bandas de "Los Escoberos", entre la picardía y la ilegalidad; los enormes cabezudos y máscaras, los pomos de agua y las enormes matracas; el ritual de los Corsos Florales, las murgas y los bailes de los clubes de barrio; y las prohibiciones recopiladas en los digestos municipales que sancionaban con multas "en pesos" disfrazarse con uniformes militares y religiosos, así como arrojar "aguas inmundas". Todos esos relatos e hitos del Carnaval rosarino, contados a través de entrevistas y del inmenso acervo de imágenes del Museo de la Ciudad, se exponen en la muestra "Mascaritas, Cabezudos y un Poeta Rey". Y más aún, la propuesta invita este domingo a vivir la experiencia del Baile de Carnaval, en el frente del museo (Oroño al 2300), en pleno parque Independencia (ver aparte).

Belén Brédicce es la ideóloga del recorrido que se propone en el Invernadero del museo, y cuenta con claridad los altibajos que las celebraciones de Carnaval tuvieron desde sus inicios sobre 1850 hasta su época de oro ya entrado el siglo XX en los años 30, 40 y algo de la década del 50; su período de decadencia, y el intento de reflotarlos que hubo en los años 60 y que terminó en su prohibición definitiva ya en 1974.

Los registros, digestos y documentación sobre estas celebraciones en la ciudad, así como también la colección de fotografías que tiene el museo, fueron la base que se utilizó para poder contar la historia, aunque no tantos objetos. "Hay una tradición común vinculada al carnaval que tiene que ver con la quema de muñecos y cabezudos, como rito de limpieza y renovación, eso entre otras cosas hace que no hayan sobrevivido tantos objetos", sumó Fabián Birbe, otro de los organizadores del espacio.

Así y todo, un enorme cabezudo hecho por Dante Taparelli ocupa el centro de la escena y, claro, será quemado luego del 5 de marzo, cuando la muestra llegue a su fin. Se suman viejas máscaras, matracas, pomos de agua y aguas florales expuestas en una vitrina.

Prohibiciones

Eso que no se hace el resto del año se hace en carnaval: las reglas cambian, desde "jugar" a ser otro a tirarse agua entre los vecinos del barrio, eso permite la fiesta. Sin embargo, Bredicce asegura que en los digestos municipales desde finales del siglo XIX aparecen las prohibiciones para la celebración e incluso "con multas en pesos".

"No se podían utilizar disfraces de uniformes militares, ni vestimentas religiosas, estaba estipulado por dónde podían circular corsos y carrozas, e incluso qué cosas podían hacer los vecinos; había horarios y lugares para los juegos con agua; asimismo cuando algunos descubrieron cómo abrir los frascos de aguas florales y comenzaron a rellenarse con otras cosas, las «aguas inmundas» también quedaron prohibidas", relató Bredicce.

Personajes

Esos relatos, documentados, y los personajes que aparecen en los recuerdos de quienes vivieron los Carnavales rosarinos siguen tejiendo la muestra. Uno de los principales es la historia del Poeta Aragón, un personaje que escribía poemas de circunstancia en los bares y de quien muchos se burlaban, pero que comenzó a ser llamado Rey del Carnaval y finalmente en 1930 fue "ungido" como tal, y se encargó durante décadas de la apertura de los bailes en la ciudad.

De las bandas de "Los escoberos" tampoco hay documentos, pero sí historias que cuentan que eran hombres disfrazados de africanos que portaban escobas y aparecían intempestivamente "para asustar a la gente o hacer daño", agrega Bredicce, que hasta indica rivalidades entre Los Escoberos del barrio Refinería y los de Tablada.

Los bailes en los clubes y el intento del intendente Luis Cándido Carballo , ya en los 60, de recuperar las celebraciones con los "Carnavales internacionales", que incluían la presencia de artistas nacionales e internacionales, también aparecen registrados en la muestra a través de paneles y fotografías pertenecientes a la colección, tanto del Museo como de la Escuela de Museología, y que pueden verse en dos álbumes presentados en un espacio de living. Es más, allí mismo,hay disponible un cuaderno en el que los visitantes, testigos de viejas fiestas de carnaval, pueden dejar sus propios relatos.

Además de esos años, que fueron los previos a la prohibición definitiva de las celebraciones, ya a partir de 1974, también las últimas décadas tienen su espacio. El nuevo rescate de la celebración iniciado con los bailes del Scalabrini Ortiz, ya sobre finales de los años 90, y el regreso de esta fiesta a los barrios, pueden verse en videos y fotografías.

"Hay una tradición

común vinculada al

carnaval que tiene que ver con la quema de

muñecos y cabezudos"

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