Ovación
Martes 28 de Junio de 2016

Un lugar para volcar la furia

Andate", "no servís", "tomátelas", "fracasado", "cagón", "chamuyero", "muerto", "renunciá". Todo se leyó ayer en la web.

Andate", "no servís", "tomátelas", "fracasado", "cagón", "chamuyero", "muerto", "renunciá". Todo se leyó ayer en la web bajo las notas que referían a la anunciada renuncia de Leo Messi a la selección argentina. Hay más. Y del más rancio tinte xenófobo si se eligen las que hacen referencia a la selección chilena.

El tema habla de muchos de nosotros. Hoy alguien colgó esta frase en Facebook: "Un país que le exige más a un futbolista que a un político está condenado a la mediocridad", lo compartí y ahora lo hago acá. Más que Messi (un "millonario prematuro" como dijo alguna vez a sus jugadores Marcelo Bielsa) y su renuncia preocupan el exitismo y la furia que desprenden. La noticia se comentó ayer en la ciudad y en el país más que el incendio de un laboratorio con saldo de heridos y el avance de los gobiernos conservadores con el triunfo de Rajoy en España. Más que un nuevo salto del dólar o la salida (o "brexit") del Reino Unido de la Unión Europea. Porque en el fútbol, irse, abandonar, es cuestión de cobardes y renunciar a la selección, un sacrilegio. Cosa de poco macho. Eso también es un retrato.

La de Messi tal vez sea la renuncia más sentida, pero si finalmente se da no será la primera ni la última. Ya se bajaron Juan Román Riquelme, Fernando Redondo, Luis Islas, Jorge Carrascosa y Amadeo Carrizo. Y la pelota siguió rodando. Pero aún no sabemos qué hacer con tanta furia. Y el fútbol es siempre un buen lugar donde volcarla.

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