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Sábado 19 de Octubre de 2013

Un lugar donde ser libres

Mónica Bordás tiene 47 años y fue una de las primeras en anotarse en la escuela Etica. Cuenta que cuando era adolescente llegó hasta 2º año de la secundaria. "Siempre van quedando las ganas de seguir, pero cuando llegan los hijos te dedicás a ellos y se van postergando", comparte. "Era para mí una gran oportunidad. Además cuando flaqueaba en asistir, fueron los mismos compañeros los que me han dado fuerzas para terminar".

Sobre la dinámica que tiene este proyecto describe: "Se cumplen todos los horarios; por ahí la diferencia con una escuela tradicional es que se suele entender a aquellos que trabajan y no llegan justo a las 6 de la tarde. Y a las materias hay que estudiarlas, presentar trabajos como en cualquier otra escuela, pero hay diferencia con el acercamiento que hay con los profesores".

Ahora prepara su trabajo final, con el que terminará el secundario. Es un documental sobre la escuela, donde recoge testimonios sobre qué es la Etica. "La respuesta es siempre la misma: «la Etica es mi lugar, donde yo me siento libre y soy yo», me dicen. Que me respondan eso es muy fuerte".

Mónica confiesa que "tiene confianza en que salga la aprobación oficial, porque no se trata de un proyecto presentado a lo chambón, sino que está muy bien pensado y trabajado". Y destaca el hecho de que funcionarios de Educación se hayan acercado a conocer personalmente la experiencia que desarrolla la Etica.

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