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Sábado 03 de Julio de 2010

Un libro rescata los medios para chicos en la historia nacional

Toda la historia nacional de producción cultural y de entretenimiento para chicos y adolescentes fue rescatada en “Los medios para chicos: una historia centenaria”.

Toda la historia nacional de producción cultural y de entretenimiento para chicos y adolescentes fue rescatada en “Los medios para chicos: una historia centenaria”. Son 176 páginas en un libro que editó el programa Escuela y Medios del Ministerio de Educación de la Nación que pronto llegará a las escuelas públicas de toda la Argentina. Una obra exquisita, que incluye un material de una hora de duración con fragmentos de dibujos animados como Hijitus, Petete y Anteojito, del legendario creador Manuel García Ferré, el amado Piluso, de Alberto Olmedo en la televisión, y también un rescate de las producciones radiales de la primera mitad del siglo XX con piezas de “La Pandilla Marilyn” —Radio Porteña— y “Sandokan” —Radio Splendid—, entre muchas otras.

Las producciones en gráfica, cine, radio y televisión fueron minuciosamente recuperadas y homenajeadas a propósito de la celebración del Bicentenario. El libro se presentó el lunes pasado en el Museo Malba de la Capital Federal en un acto donde se cruzaron generaciones de creadores, y emociones varias.

Desde García Ferré, Perla Santalla (Doña Disparate y Bambuco), Carlitos Balá, Palito Ortega (El Club del Clan), hasta los actuales Adrián Suar, María Valenzuela y Andrea del Boca, entre otros actores y creadores de producciones que entraron en la historia de los consumos culturales de chicos y adolescentes argentinos a lo largo de la historia nacional.

Días de clases y medios

Fue el propio ministro de Educación de la Nación, Alberto Sileoni, a cargo del cierre del acto-homenaje y presentación del material, quien calibró el impacto del mundo cultural y de entretenimiento audiovisual en la formación de los niños y adolescentes: “Nosotros nos esforzamos para que los chicos tengan los 180 días de clases, no falten, pero aún no faltando nunca la escuela ofrece unas 750 horas anuales y el consumo promedio de televisión —sólo de televisión, sin contar otros medios— es de mil horas anuales. Es muy evidente el rol de los medios en la formación de los chicos. La pregunta sobre si los medios educan es una pregunta que ya está respondida hace mucho tiempo”, explicó.

Los medios de comunicación y los chicos han ido emparentados desde el fondo de los tiempos. Ya en 1904 se editó Pulgarcito, la primera revista argentina para chicos, creada por Constancio Vigil y Enrique Antuna. En un formato de 20 x 30 centímetros, con 36 páginas, ilustraciones a color en la tapa e interior, Pulgarcito incorporó el fotograbado, el retrato y lo más importante, el movimiento en la industria gráfica de hace más de un siglo. Hasta entonces la imagen de un niño —durante el siglo XIX— era siempre rígida, aun en el caso de “niños jugando”.

Pulgarcito se vendía a 20 centavos, el mismo precio que la revista Caras y Caretas de la época. Llegó a ubicarse 5º en circulación entre las revistas porteñas. Y acompañando la explosión ferroviaria de la época, por primera vez, la producción gráfica de Buenos Aires comenzó a llegar a todo el país. Fue el caso de la primera revista infantil.

Siempre dentro del capítulo “Medios gráficos” el nuevo libro del Ministerio de Educación va al rescate de una revista que hizo historia, El Tony, la primera revista de historietas, un fenómeno que llegó a vender 300 mil ejemplares por semana en los años 30 del siglo pasado. Eran los tiempos de gráfica, radio y cine. No había televisión, tampoco radio FM, ni MP3, Ipod, DVD, ni internet.

En el homenaje que pergeñó el programa Escuela y Medios del ministerio se cuidaron de no dejar a nadie afuera. Un amplio segmento es dedicado, por caso, a María Elena Walsh —que no estuvo presente en el acto— a Los Titanes en el Ring, y al propio Silvio Soldán —presente y sonriente en el evento— inventor de un clásico de fin de curso y del sueño de un viaje a Bariloche: “Feliz domingo”.

También el cine

El capítulo de cine argentino para niños y adolescentes rescata la profusión de películas —hasta principios de 1970—, como criterio temporal en todo el trabajo. En “El pañuelo de Clarita”, de 1919, la primera película muda, una niña consuela a un hombre que llora, secándole las lágrimas con un pañuelito. “Se nota un sincero deseo de hacer arte en los jóvenes intérpretes, mereciendo todos ellos un aplauso”, dijo la revista Excélsior de la época sobre la película.

Tampoco faltan películas como Juvenilia, de 1943, que llevó al cine el libro homónimo de Miguel Cané, de 1882. Se cuentan historias de los alumnos del Colegio más antiguo y prestigioso de la Argentina, el Nacional de Buenos Aires. Son 104 minutos con actores como Delia Garcés y Enrique Alvarez Diosdado.

Entre muchas otras, “Los medios para chicos: una historia centenaria”, rescata películas emblemáticas de la nueva Argentina que emergió hacia los años 50 como “Pelota de trapo”, de Leopoldo Torres Ríos (con Leopoldo Torre Nilsson como ayudante de dirección). “Toscanito”, de una familia obrera, sueña con ser crack de fútbol y juega todos los días con una pelota de trapo hasta que consigue una cuero. De grande alcanza el estrellato, pero una enfermedad le impide continuar. Fue protagonizada por Armando Bo y tuvo un extraordinario éxito popular.

Anteojos

El creador de origen español llegó a la Argentina a los 17 años. Desde chico usó anteojos y padeció la burla de sus pares. “La verdad es que lo sufría, y sin dudas mis personajes Anteojito y Calculín, con anteojos, fue una especie de revancha que me tomé”, contó García Ferré ante un auditorio atento, y agradecido.

Una de las máximas creaciones fue Hijitus. “Nació como un niño huerfanito que buscaba a su papá, acompañando a otro personaje, Pi Pío. Luego, en la revista Anteojito, separé a Hijitus para hacerlo personaje protagónico. Entonces ahí decido crearle la virtud del sombrero mágico y así nació Súper Hijitus”, explica el propio creador.

Luego de crear el Hijitus “bueno”, García Ferré necesitó contrapesar con personajes malos. Así nacieron Neurus el maldito; Pucho, el segundón, y entre otros Larguirucho, el comodín, “que iba para donde calienta el sol”, explica García Ferré.

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