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Domingo 08 de Febrero de 2015

Un largo recorrido con nombre y apellido

Poco antes de que el 31 de julio de 1992 Ferrocarriles Argentinos pusiera a rodar el último tren de pasajeros que conectó Rosario con Retiro, la ciudad tenía como mínimo cinco frecuencias diarias a Capital Federal (a veces llegaban a ocho) que cubrían el trayecto en no menos de cuatro horas y media. Sin embargo, la desaparición de este servicio hizo, de golpe, volver el tiempo atrás

Poco antes de que el 31 de julio de 1992 Ferrocarriles Argentinos pusiera a rodar el último tren de pasajeros que conectó Rosario con Retiro, la ciudad tenía como mínimo cinco frecuencias diarias a Capital Federal (a veces llegaban a ocho) que cubrían el trayecto en no menos de cuatro horas y media. Sin embargo, la desaparición de este servicio hizo, de golpe, volver el tiempo atrás. El sistema fue desmantelado y lo que era una red dinámica y organizada se esfumó. La ciudad y el país perdieron lo que muchos consideraban un orgullo. Debieron pasar más de 20 años para el regreso y lo que ayer recomenzó todavía dista de alcanzar aquel nivel. Los más melancólicos criticaron un retorno con altibajos, pero la apuesta a instalar al ferrocarril como un medio cotidiano, como paradójicamente fue cuando la sociedad estaba mucho menos avanzada tecnológicamente, merece un voto de confianza. “Ramal que para, ramal que cierra”, dijo el ex presidente Carlos Menem en noviembre de 1989. Y así fue. “Pueblo sin tren, pueblo que muere”, le respondieron. No importó. El kirchnerismo llegó entonces para denostar las políticas de los 90 y a su mentor, aunque eso ocurrió hasta que se lo necesitó como aliado, como socio. Incluso Menem prometió votar algunas leyes de reestatización, precisamente de las empresas que él había decidido entregar. Así, acompañó al gobierno de Cristina Fernández en la necesidad de sumar brazos levantados en temas clave, como el nuevo Código Procesal Penal. Quizás por eso, hoy, al hacer las comparaciones de rigor, los funcionarios nacionales omitan mencionar al ex mandatario. Se ocupan de marcar diferencias, de dejar en claro que en la actualidad se vive una recuperación histórica y de volver a denostar una década “nefasta” que mutó en “ganada”. Las autoridades se esforzaron por hacer memoria en el regreso del tren, pero se olvidaron de un apellido.
 

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