Policiales
Viernes 16 de Septiembre de 2016

Un joven murió tras intentar robar una moto a dos policías encubiertos

Según la versión policial, al sustraerles el rodado hizo un disparo intimidatorio que ocasionó la respuesta letal de los efectivos.

Un hombre fue asesinado ayer a media tarde en barrio Moderno luego de que, junto con un cómplice, intentara robarles una moto a dos personas que estaban sentadas en el cordón de la vereda a las puertas de un quiosco. Pero el azar jugó para los presuntos ladrones su peor partida, ya que las víctimas resultaron ser policías encubiertos de la Dirección General de Prevención y Control de Adicciones (DGPCA), ex Drogas Peligrosas.

Según fuentes policiales, los efectivos no se habrían resistido al asalto hasta que los ladrones quisieron cubrir su huida en la moto con un disparo intimidatorio. Entonces los policías no dudaron en desenfundar y así comenzó un corto tiroteo en el que resultó muerto Nicolás Blanco, de 25 años, mientras su cómplice, también joven, escapaba corriendo y al parecer herido por los pasillos de un Fonavi.

El hecho ocurrió en Rouillón y el pasaje 1807, continuidad de Biedma, cerca de las 18.40 de ayer. A metros del pasaje hay un quiosco de ventas generales y allí estaban los policías haciendo tareas de inteligencia en el contexto de una investigación por delivery de drogas. Los efectivos estaban vestidos con capuchas y ropa casual y habían llegado hasta allí en una moto Honda Tornado roja patente JTI 343 que quedo estacionada en la calzada.

Versiones. Según una fuente de la DGPCA los policías estaban "disimulando la investigación cuando se acercaron dos muchachos. Uno de ellos sacó una pistola 9 milímetros marca Taurus, les apuntó y les dijo que le entregaran la moto. Los oficiales no se resistieron porque había mucha gente en la calle, pero cuando el ladrón les disparó para cubrirse ellos no dudaron y tiraron".

Pero en la escena del crimen circulaba otra versión, según vecinos que dijeron haber visto cómo los policías discutían con el presunto delincuente y que "los milicos le dieron sin asco, sin grito ni nada". Y aseguraron que "la moto era del pibe y cuando un policía le tiró, el otro sacó un revolver y le aplicó el cargador para después ponérselo al pibe al lado", susurró un testigo.

Esta versión sólo se escuchaba en el entorno de Blanco, a quien conocían como "Chino". Había vivido en la zona de Campbell y Saavedra pero ahora residía en bulevar Seguí y la cortada Espinillo, a pocas cuadras de donde cayó muerto.

Sin embargo, más tarde se comprobó que el rodado pertenecía a la policía provincial.

Investigación. Los efectivos, de entre 30 y 35 años, permanecieron en el lugar durante la confección de las actas. El fiscal de Homicidios Miguel Moreno sostuvo que "estaban haciendo un trabajo de calle. No obstante se comenzará una investigación para determinar de qué manera sucedieron los hechos. La Policía de Investigaciones (PDI) levantó unas cinco vainas servidas y habrá que establecer cuáles corresponden a las armas reglamentarias y cuáles no".

"Se escucharon muchos tiros y había gente en la parada del colectivo. A esa hora siempre hay mucha gente acá en la esquina (de Rouillón y pasaje 1807). Cuando empezaron a los tiros uno de los pibes salió corriendo y atravesó el Fonavi, no lo siguieron ni nada. Y en un minuto estaba lleno de policías", contó un vecino, para agregar que "una persona vio todo, pero se la llevaron y no la dejan hablar con nadie". Tanto una versión como otra son los típicos rumores que siempre rodean este tipo de hechos.

Alejandro Druetta, jefe de la ex Drogas Peligrosas, dijo que sus hombres estaban haciendo una "investigación por un delivery en los pasillos del Fonavi y los ladrones no se dieron cuenta de que eran policías. Ellos no les iban a disparar porque había mucha gente. Es más, les dijeron que se fueran. Pero cuando este pibe (por Blanco) tiró no hubo opción. El pibe tiene antecedentes y estaba todo tatuado".

Diez minutos después de la balacera y con el cuerpo del Chino tendido en el asfalto en un charco de sangre —el tiro perforó la carótida— llegaron casi al mismo tiempo los parientes del joven y unos 50 efectivos pertrechados con escudos y cascos con la idea de evitar que se generara una reacción de los familiares y vecinos hacia los uniformados, lo que finalmente no sucedió.

Anoche el cómplice de Blanco era buscado por la policía.

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