El Mundo
Martes 19 de Julio de 2016

Un joven afgano atacó a hachazos a pasajeros de un tren en Alemania

El inmigrante, un muchacho de sólo 17 años, dejó cuatro heridos en el vagón. Posteriormente fue abatido por la policía.

Un inmigrante afgano adolescente, armado con un hacha y un cuchillo, atacó a los pasajeros a bordo de un tren en el sur de Alemania, y les causó heridas graves a tres antes de que agentes de policía lo abatieran. El joven terrorista pronunciaba la conocida exclamación islamica "¡Alá es grande!" mientras perpetraba su ataque. Las autoridades califican al grave episodio de probable "atentado islamista". El caso se suma al conmocionante atentado en Niza, Francia, que dejó 84 muertos, también a manos de un fanático islamista (ver aparte).

La policía de Wurzburg dijo en que tres de las víctimas sufrieron heridas graves y una tenía heridas leves. Otras 14 personas fueron atendidas por shock. "Poco antes de llegar a Wurzburgo, el hombre agredió a unos pasajeros con un hacha y un cuchillo", declaró una portavoz de la policía local. "Dejó tres heridos graves y varios heridos ligeramente", añadió. Catorce personas fueron atendidas por encontrarse en estado de conmoción. "El autor de los hechos logró abandonar el tren, la policía salió en su persecución, disparó contra el agresor y lo mató", precisó el portavoz. El coche del tren atacado estaba lleno de manchas de sangre, un gráfico testimonio del atentado.

Voz oficial. El principal funcionario de seguridad de Baviera, el ministro estatal del Interior, Joachim Herrman, dijo que el agresor fue identificado como un afgano de apenas 17 años. Según el ministro bávaro, una unidad especial de la policía federal alemana (SEK), que lo persiguió y abatió actuó así cuando el joven intentó enfrentarse con los agentes con sus dos armas blancas, un hacha y un cuchillo. La SEK se encontraba por azar en la ciudad, cumpliendo otra misión, y pudo intervenir rápidamente cuando se dio la alerta.

Alemania registró el año pasado más de 1,1 millón de inmigrantes, la enorme mayoría de ellos de Medio Oriente y el Norte de Africa. Entre ellos hay 150.000 afganos. El ministro Herrmann señaló que el joven agresor llegó a Alemania como un menor no acompañado y había vivido algún tiempo en la zona de Wurzburg, inicialmente en una instalación para refugiados en la localidad de Ochsenfurt y más recientemente con una familia adoptiva. Eran un solicitante de asilo, agregó Herrmann. Dijo que la policía continuaba investigando las causas del ataque y examinaba las versiones de que el adolescente "había exclamado algo'' durante el atentado. Los testigos fueron mucho más contundentes que el ministro bávaro: aseguraron que el joven afgano gritó una y otra vez "¡Allahu Akbar!'' ("¡Alá es grande!'') mientras lanzaba hachazos. El tren viajaba de la ciudad bávara de Treuchtlingen a Wurzburg, que se ubica a unos 100 kilómetros al noroeste de Nuremberg.

El autor de la agresión, un solicitante de asilo que llegó a Alemania solo sin familia, residía en la localidad de Ochsenfurt, vecina del lugar donde se produjeron los hechos, y había sido acogido por una familia como menor de edad. Un portavoz gubernamental, Oliver Platzer, indicó a la agencia AFP que "resulta bastante probable que se trate de un atentado islamista", en base a la nacionalidad y al hecho de que haya gritado "Alá es grande" durante la agresión.

Antecedentes. En mayo pasado, un joven de 27 años cometió una agresión similar con un cuchillo, también en un tren del sur de Alemania, y causó un muerto y tres heridos. La policía evocó la pista islamista porque el agresor gritó "¡Alá es grande!", antes de rectificarse, al saber que sufría de trastornos mentales. Alemania no había registrado hasta ayer más atentados de este tipo. Pero en Hannover en mayo de 2015, la policía se vio obligada a suspender un partido de fútbol entre las selecciones de Alemania y Holanda a tan solo una hora y media de celebrarse. Al encuentro asistían la canciller alemana, Angela Merkel y gran parte de su gobierno. La policía germana además, ordenó el desalojo de una sala de conciertos en la misma ciudad, en un pabellón con capacidad para 14.000 personas, en lo que podría haber sido un ataque de consecuencias devastadoras. A todo esto, se unieron los cortes en varias líneas del metro de Hannover, en las que la policía temía la posibilidad de un ataque con explosivos.

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