Policiales
Jueves 16 de Febrero de 2017

Un instante

El cruce de dos miradas, el eco de una risa, el chispazo de una luz en la oscuridad, un grito, tantas cosas más que quedan grabadas en la memoria y que aparecen de pronto en un momento de angustia, o de alegría. Son asociaciones súbitas que surgen como una respuesta a algo, una sombra en medio de la noche, un presentimiento amenazante cuando se transita la duermevela, una imagen extraña divisada por el rabillo del ojo.

Pasa también con un aroma, con un ruido que se asocia a la nota de una canción, con el murmullo de la lluvia, o las nubes que presagian pavorosas tormentas, con una imagen o un color que recuerda a algún cuadro, con el vistazo a una cara tras la ventanilla de un colectivo (o una figura) que se confunde con tantas otras similares y que inevitablemente lleva a una serie de acontecimientos ocurridos hace tantos años.

Todos esos retazos de vida se manifiestan con más fuerza en los estados de ensoñación, los que asaltan, por ejemplo, a los caminantes de las horas perdidas por la noche, donde la ciudad muestra su realidad imperfecta, modificada por la percepción de cada quien, revelada ante unos ojos que perciben más los sueños que lo que pasa de verdad. Es lo que, al fin, ayuda a vivir mejor, a permitirse cierta esperanza de estar más cerca de un tiempo venturoso.

Son instantes, perlas raras, pepitas de oro que deja el desandar del propio tiempo, que titilan en la montonera de hechos banales y repetitivos de la cotidianidad. Que resisten en la memoria con porfía porque son únicos, porque muestran convincentemente que aún se respira.

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