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Domingo 22 de Febrero de 2015

Un homenaje entre oportunistas de siempre y jóvenes

Siete Días en Rosario. La ciudad no estuvo exenta de vivir lo que se vivió en todo el país. La marcha del 18F convocó a más de 15 mil rosarinos en el Monumento.

Esta semana Rosario no estuvo exenta de vivir lo que se vivió en todo el país. La marcha en homenaje al fiscal federal Alberto Nisman, fallecido en extrañas circunstancias el 18 de enero pasado, convocó a más de 15 mil rosarinos en el Monumento a la Bandera y volvió a plasmar una dualidad que lastima.

Las voces críticas fustigaron la utilización política del homenaje (de hecho la hubo), se detuvieron en la composición social de quienes participaron de la misma (clase media y alta, remarcó un cable de la agencia oficial Télam) y hasta destacaron la ausencia de jóvenes.

En el Monumento hubo jóvenes. Es más, muchos admitieron que participaban por primera vez de una marcha.

Con 20 años promedio, todos nacieron en democracia y no comprenden muy bien por qué se puede criticar tanto el hecho de manifestarse.

"No puedo entender que haya tantas lecturas de esta convocatoria. La democracia es expresión, y acá pacíficamente lo estamos haciendo", señaló una estudiante de arquitectura.

Tal vez en esta Argentina de las dualidades se haya perdido esa frescura, esa naturalidad a la hora de pensar que tienen quienes nacieron en democracia y no conciben otra forma de expresarse más que libremente. De hecho, quien no esté de acuerdo con el gobierno tiene en muy poco tiempo la posibilidad de votar un cambio.

Odio, rencor y descalificaciones están a la orden del día. Si no se piensa igual se es golpista, desestabilizador, gorila y varios adjetivos más que se usaban en tiempos de un país violento y dividido.

Esta semana en el Monumento hubo una sola bandera, la celeste y blanca, y un solo cántico: el Himno nacional. Quienes estuvieron allí sólo quieren saber qué pasó con un fiscal que se aprestaba a denunciar a la presidenta y horas antes de detallar su denuncia en el Congreso apareció muerto con un tiro en la cabeza.

En esta marcha no hubo odios ni agravios. No hubo oradores. No había nada que decir. Si muchas preguntas que aún no tienen respuesta y será la Justicia la encargada de darlas.

Es innegable la utilización política de la misma. Entre el gentío se pasearon varios candidatos. Nadie les dijo nada, no hubo insultos como en aquellos tiempos del "que se vayan todos" en que los temidos "caceroleros", a los que ahora miran con el ceño fruncido desde el gobierno nacional, le empezaron a abrir la puerta a Néstor Kirchner para que llegara a la presidencia.

Pero la política no deja pasar las oportunidades, y más en tiempos electorales. Si serán oportunistas algunos que en el pago chico recién ahora se dieron cuenta de lo mal que andan los colectivos. Justo en el año en que hay que ir a las urnas. Avalaron sistemáticamente aumentos de tarifa desde hace cuatro años, pero por esos días no había críticas a frecuencias y estado de las unidades.

Tan oportunista es que en el Concejo ya fracasó una de las dos sesiones de prórroga previstas para este mes. Muchos ediles son candidatos y están enfrascados en sus campañas. El trabajo en el Palacio Vasallo quedará para marzo.

Mientas tanto, es la hora de las declamaciones altisonantes y presencias que opacan los legítimos homenajes. Los votos llegan tras la coherencia y el trabajo. Los unos y los otros lo saben.

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