El Mundo
Viernes 26 de Agosto de 2016

Un histórico plebiscito entra en escena

Colombia empezó a transitar ayer un nuevo camino del proceso de paz con las Farc que conduce al plebiscito del 2 de octubre, en el cual unos 34 millones de potenciales electores tendrán en sus manos la decisión de refrendar o rechazar el acuerdo entre el gobierno y el grupo guerrillero. La cortina del escenario quedó abierta el miércoles, cuando las delegaciones del gobierno de Juan Manuel Santos y las Farc anunciaron en La Habana el final de las negociaciones, que empezaron en noviembre de 2012. Santos dijo que los colombianos tendrían la última palabra a través de un plebiscito por la magnitud del proceso de paz, pues ese mecanismo nunca se aplicó en el caso de otras negociaciones efectuadas desde los 90 que terminaron con la desmovilización de grupos guerrilleros. Las Farc se opusieron a ese mecanismo y pidieron que los acuerdos fueran implementados a través de una Asamblea Constituyente, pero fue tanta la presión del gobierno a favor de la consulta que tuvieron que ceder.

Colombia empezó a transitar ayer un nuevo camino del proceso de paz con las Farc que conduce al plebiscito del 2 de octubre, en el cual unos 34 millones de potenciales electores tendrán en sus manos la decisión de refrendar o rechazar el acuerdo entre el gobierno y el grupo guerrillero. La cortina del escenario quedó abierta el miércoles, cuando las delegaciones del gobierno de Juan Manuel Santos y las Farc anunciaron en La Habana el final de las negociaciones, que empezaron en noviembre de 2012. Santos dijo que los colombianos tendrían la última palabra a través de un plebiscito por la magnitud del proceso de paz, pues ese mecanismo nunca se aplicó en el caso de otras negociaciones efectuadas desde los 90 que terminaron con la desmovilización de grupos guerrilleros. Las Farc se opusieron a ese mecanismo y pidieron que los acuerdos fueran implementados a través de una Asamblea Constituyente, pero fue tanta la presión del gobierno a favor de la consulta que tuvieron que ceder.

Con el llamado a las urnas, Santos busca que el proceso de paz no se circunscriba al gobierno y las Farc, sino que abarque a todo el país, aunque la situación no parece tan sencilla. Si bien el 2 de octubre los colombianos podrán apoyar el acuerdo, lo que implica la desaparición de las Farc como grupo armado y una notable reducción del conflicto que empezó en 1964, no se puede soslayar el hecho de que un importante sector del país pretende rechazar lo pactado en Cuba. Los sondeos muestran una alta abstención y una estrecha diferencia entre el "sí" y el "no", por lo que la situación parece incierta. La Corte Constitucional dio vía libre al plebiscito y dijo que su resultado debe ser vinculante para el gobierno. Interrogado sobre un eventual rechazo de los acuerdos, Santos dijo que eso significaría la continuación de un conflicto que en 52 años dejó más de 220.000 muertos, casi seis millones de desplazados y 50.000 desaparecidos. Santos dijo no obstante que confía en que el "sí" ganará y que por eso el gobierno no contempla un "plan b" en caso de una derrota.

Abismo. Según el analista Ariel Avila, una victoria del "no" dejaría a Colombia en una situación de total incertidumbre que pondría al borde del abismo casi cuatro años de diálogo y la posibilidad más cercana en 52 años de acabar con el conflicto. Avila estima que jurídicamente sería posible aplicar el acuerdo a pesar del eventual triunfo del "no", pero que políticamente sería una situación insuperable para el gobierno.

Gonzalo Ruiz Tovar / DPA

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