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Domingo 13 de Marzo de 2016

Un futuro caro, ¿pero mejor?

En una semana signada por los tarifazos, que los funcionarios de Cambiemos prefirieron denominar “sinceramientos de precios”, el último estudio de costos del transporte público le generó otro dolor de cabeza a la administración de Mónica Fein

En una semana signada por los tarifazos, que los funcionarios de Cambiemos prefirieron denominar “sinceramientos de precios”, el último estudio de costos del transporte público le generó otro dolor de cabeza a la administración de Mónica Fein. Es que el análisis da un valor real del boleto de colectivos urbanos de 9 pesos, sin contar con la reciente paritaria de los choferes nucleados en UTA, que cerró incrementos salariales del 29 por ciento, y la posible merma de los subsidios nacionales. Es más, en conversaciones extraoficiales que mantuvieron funcionarios rosarinos con sus pares nacionales se deslizó que esos subsidios serían girados en valores absolutos, sin tener en cuenta la espiral inflacionaria, con lo que sin dudas resultarán exiguos.

   “Nos van a hacer la gran EPE”, se lamentó a regañadientes un funcionario municipal a la hora de explicar qué sucederá si el gobierno nacional decide avanzar con una poda de subsidios al transporte. “La gran EPE” no es otra cosa que eso, quita o merma notable de fondos nacionales y su rápido efecto en el tarifazo.

   Claro que en el transporte el aumento es mucho más sensible. “Se trata de la herramienta que más usan los trabajadores. Es imposible llevar la tarifa a nueve pesos”, admitió una de las principales espadas que tiene el Frente Progresista en el Concejo.

   El estudio ingresará esta semana al Palacio Vasallo, pero en la mayoría de los bloques la idea es buscar algún tipo de financiamiento que ayude a amortiguar un incremento del pasaje.

   Si bien era ilógico que durante décadas una señora de barrio Recoleta, en plena Capital, haya pagado menos de la mitad en la tarifa de luz que un rosarino; o que los porteños pagaran irrisorios pasajes de ómnibus, todo indica que ese “sinceramiento de precios” (en idioma PRO) debería haber sido gradual, al menos para los sufridos contribuyentes del interior del país.

   Ahora, esos tarifazos ponen contra las cuerdas a la Intendencia, que deberá dilucidar cómo hace para que el transporte público siga siendo sostenible en medio de una coyuntura inflacionaria y ante un gobierno nacional que puso primera y parece reeditar el tristemente “vamos por todo” del kirchnerismo.

   Como si esto fuera poco, los taxistas irán mañana al Concejo a pedir un aumento de tarifas. En este caso, el estudio de costos que realizaron les da un incremento del 75 por ciento en el valor de la bajada de bandera. No obstante, saben que incrementar la tarifa en ese porcentaje sería directamente quedarse sin trabajo. La idea de los tacheros es fogonear un aumento cercano al 40 por ciento. Eso sí, quieren que el tema se trate pronto y sin dilaciones.

   En otro orden, la niña bonita de esta administración municipal, el flamante servicio de bicicletas públicas, también incrementará su valor en muy corto tiempo, ya que la tarifa del alquiler de los rodados equivale a un boleto y medio de colectivos.

   Así las cosas, y en épocas de bolsillos flacos, la semana que comienza será bastante intensa a la hora de analizar alternativas para atemperar más aumentos de servicios. “Si no hay subsidios al transporte, no hay plan B”, se sinceró un operador de Fein en el Concejo. Como se ve, el futuro es incierto y caro... cada vez más caro.

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