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Martes 19 de Agosto de 2014

Un frente sin rumbo y atrapado en la polémica

Un frente electoral debe necesariamente marcar límites ideológicos.

La tradición de los frentes o coaliciones políticas en la Argentina indica que estos ententes, al menos en la última década, no sobreviven una derrota electoral. El Frente Amplio Unen (FAU) va en camino a desvanecerse sin debutar en las urnas. La foto del domingo en Mendoza pretendió simbolizar la unidad, pero la instantánea está muy lejos de expresarla.

Desde su mismo acto de nacimiento en el Teatro Broadway, en Capital Federal, en abril pasado, el FAU viene haciendo campaña gratuita a favor de Mauricio Macri. Ese debate domina la agenda del espacio desde su génesis y alcanzó su paroxismo el lunes pasado, cuando Carrió abandonó el escenario mientras hablaba Pino Solanas.

Un frente electoral debe necesariamente marcar límites ideológicos. Esa línea demarcatoria nunca estuvo clara en los fundadores del frente y hoy están pagando caro ese error conceptual.

Sanz y Carrió son los más entusiastas en llegar a algún tipo de acuerdo con el PRO, pero por motivos diferentes. La diputada de la Coalición Cívica, más allá de su antiperonismo visceral, esgrime que gran parte del caudal de votos que cosechó en 2013 en Capital Federal provino de los habituales votantes de Macri. Carrió no cree en las ideologías y piensa que ese aspecto está en el ADN de los adherentes al PRO.

El presidente de la UCR, en tanto, es condicionado por dirigentes del interior que buscan una mejor tracción electoral para resguardar sus territorios. El propio Sanz avisó que en al menos once distritos los radicales buscan acordar con el PRO y que el FAU debe contener esas aspiraciones regionales.

Cobos, que en el verano pasado se mostró muy cerca de Solanas, también hizo guiños hacia el PRO. El ex vicepresidente de Cristina hoy hace intentos desesperados para salvar a la coalición y con esa misión está actuando en tándem con el socialista Hermes Binner. Ambos son los que mejor miden en las encuestas dentro del espacio.

El dilema PRO dentro del frente es, a estas alturas, de difícil solución por la disparidad de criterios que reina en una coalición desganada y sin rumbo.

Otro aspecto que marca la labilidad de este frente opositor es su propia nomenclatura como marca de identidad. ¿FAU, FAUnen o simplemente Unen? La denominación del espacio cambia según quien sea el sujeto emisor. Puede resultar una formalidad o una cuestión baladí, pero a juzgar por sus diferencias, esa parece ser la marca registrada de su diversidad y, a la vez, de su inconsistencia.

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