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Domingo 17 de Abril de 2016

Un Frente sin negociadores

La tarea se presenta como más titánica aún que lograr que el gobierno nacional inyecte fondos al sistema. Esta encrucijada será clave para empezar a negociar con los distintos bloques del Concejo a partir de mañana. El problema mayor es que ese interlocutor todavía no aparece.

En tiempos de ajuste y con un gobierno central que ha decidido congelar los subsidios, la administración de Mónica Fein se enfrenta a un desafío todavía mayor: encontrar un operador político que sea capaz de negociar, en un variopinto Concejo, alternativas para que el transporte no entre en crisis y alumbrar un aumento de tarifa.

   La tarea se presenta como más titánica aún que lograr que el gobierno nacional inyecte fondos al sistema. Esta encrucijada será clave para empezar a negociar con los distintos bloques del Concejo a partir de mañana. El problema mayor es que ese interlocutor todavía no aparece.

   El miércoles pasado, en una reunión del interbloque del Frente Progresista, el secretario de Hacienda del municipio, Santiago Asegurado, expuso sobre la mesa los números del sistema. Entre rostros preocupados y voluntades aisladas, la intendenta les pidió a sus ediles que “comiencen a hablar con los distintos bloques”. La idea es buscar alternativas para que el aumento del boleto sea lo más bajo posible.

   Claro que antes de empezar a negociar, este frente deberá reagrupar primero a su propia tropa y cicatrizar heridas internas. Dos radicales, María Eugenia Schmuck y Sebastián Chale, aparecen por estas horas como los más díscolos.

   En el riñón del socialismo confiaron que aún existen algunos cortocircuitos desde que los dos ex funcionarios del gabinete municipal de Miguel Lifschitz apoyaron en el Concejo el proyecto de Giros para declarar de “interés social” el predio en el que funciona desde hace más de una década el tambo La Resistencia, en Nuevo Alberdi.

   En el Ejecutivo eran conscientes de que no se podía ir contra un fallo judicial (en rigor hay uno en primera instancia y dos de Cámara que no convalidan la presencia del tambo en esas tierras) e instruyeron a sus ediles a no apoyar el proyecto de Giros. Si bien la iniciativa no prosperó, Schmuck y Chale la avalaron.

   A Schmuck, además, aún le facturan el hecho de haber impulsado una demanda millonaria contra el municipio luego de las inundaciones que en 2012 azotaron con fuerza al barrio de Fisherton, en el que vive.

   Ese fragmentado frente cuenta sólo con tres concejales propiamente socialistas: Horacio Ghirardi, Verónica Irízar y Enrique Estévez. De este tridente, Irízar emerge como la más indicada para negociar temas vinculados con fondos y partidas, ya que fue secretaria de Hacienda en la gestión anterior.

   Dos radicales, Daniela León y Martín Rosúa, son vistos como interlocutores con llegada al bloque del PRO. Al arista Carlos Comi, en tanto, le recriminan haber hecho esta semana declaraciones fijando porcentajes de aumentos en la tarifa de taxis que aún no estaban consensuadas con los otros bloques. “Esto nos llevó tres casilleros para atrás”, admitió un frentista. Además, no pocos se olvidan de su viaje a Europa justo en momentos en que el año pasado se negociaba el último aumento del boleto y la reciente escapada a Uruguay para ver a Central, el día en que se definía la adhesión al descanso dominical.

   Otro que también suele viajar en momentos clave es el demoprogresista Aldo Pedro Poy. Hace dos años el frente se las vio complicada para juntar votos y aprobar el revalúo de la TGI, ya que Poy estaba celebrando la “palomita” en Miami.

   Pero el problema de base es que el negociador nato aún no aparece. Las órdenes de Fein fueron difusas el miércoles. “Vayan hablando”, les dijo. “No tenemos mucho tiempo, en dos semanas hay que buscar una solución al transporte y cada uno de nosotros no puede ir a hablar por su cuenta con los otros bloques. Estamos teniendo un serio problema de negociación y ni siquiera sabemos qué negociar”, se sinceró uno de los concejales del frente.

   A regañadientes, confiaron que aspiran a un boleto de 8,50 pesos y otras medidas que aporten fondos, entre las que asoman lo recaudado por multas con videocámaras, insistir con la ley de obras menores y lograr mayor coparticipación del pago de patentes y sellos. Pero a excepción de las infracciones captadas por videocámaras, el resto de los temas debe tener aval de la Legislatura, donde el Frente Progresista tampoco cuenta con muchos votos, fundamentalmente en Senadores.

   Como se ve, el futuro es intrincado, pero se agrava más todavía ante la ausencia de operadores políticos de fuste. Eso sí, en esta coyuntura, ya son varios quienes se arriesgan a predecir que la nueva licitación del transporte no llegará a buen puerto.

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