Seguridad vial
Martes 08 de Noviembre de 2016

Un exjugador de Boca fue condenado a nueve meses de prisión por evadir un control de alcoholemia

El jugador, de 24 años, ya había sido condenado en febrero de 2013, cuando militaba en el filial del Barcelona.

El exBoca Sergio Araujo, actual delantero de Las Palmas de España, fue condenado a nueve meses de prisión e inhabilitado para conducir durante dos años por negarse a realizar un control de alcoholemia.
El jugador, de 24 años, ya había sido condenado en febrero de 2013, cuando militaba en el filial de Barcelona, a pagar una multa y a ocho meses de inhabilitación del carné de conductor por manejar borracho, pena que cumplió ese mismo año.
Ahora, la Justicia de Gran Canaria, lo consideró responsable de un nuevo delito contra la seguridad vial por negarse reiteradamente a un control de alcoholemia el pasado 26 de septiembre, a primera hora de la mañana, en un carril de incorporación a la autopista GC-1 situado en la localidad de Ingenio (Gran Canaria).
Araujo, según el relato de hechos de la sentencia hecha pública hoy, se puso al volante de su coche en lugar de un amigo, que lo había estacionado a un costado del camino porque se encontraba mal.
Los agentes de la Guardia Civil de Tráfico, que les habían conminado a que retirasen el vehículo, detuvieron a Araujo al ver que hacía una maniobra extraña. Y al sentirle olor a alcohol, le pidieron que se sometiera al test. La sentencia reconoce que Araujo pasó el primer test indicativo, pero luego se negó de forma reiterada a someterse a la prueba de confirmación, la legalmente homologada.
Durante el juicio, el delantero argentino alegó que los agentes lo engañaron para que se pusiera al volante y así hacerlo pasar por la prueba de alcoholemia, porque sabían quién era. También argumentó que no era consciente de las consecuencias de su negativa y que, en el último momento, aconsejado por su padre, quiso pasar la prueba, pero le dijeron que ya era tarde.
La jueza Mónica Oliva González concluyó que Araujo cayó en varias contradicciones. "Si el encausado llamó a su padre y le dijo que le iban a llevar detenido, es porque sabía de las consecuencias de la negativa de someterse a la prueba. De ahí que es ilógico que afirme en el juicio que nunca se le informó de ello", razonó la magistrada.
La sentencia considera, además, "irrelevante" que en el último momento, después de varias advertencias por parte de los agentes, sí quisiera pasar la prueba. Además, concedió plena veracidad a las denuncias cursadas por las agentes de la Guardia Civil, que "gozan de presunción de mayor objetividad e imparcialidad" y han ofrecido una versión "clara, concreta y persistente".
"Difícil es creer que por estos se haya creado un complot frente al encausado", sostuvo Mónica Oliva Gutiérrez, quien recordó la declaración de los inspectores, que en ningún momento pidieron que retirara el auto sino que hablaron con el conductor, este se dirigió a Araujo y el jugador se sentó al volante y arrancó "sin más".
La Fiscalía de Canarias había solicitado once meses de prisión por estos hechos para el jugador argentino. Sin embargo, la juez cree que no procede imponer la pena en el grado máximo, ni puede concederle un castigo mínimo, porque Sergio Araujo "ya ha sido anteriormente condenado por delitos de la misma naturaleza".
La sentencia precisa que no cabe tener en cuenta ese antecedente de Barcelona como un agravante de reincidencia, pero sí puede ser valorado a la hora de dictar una condena proporcional a los hechos.

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