Juegos Paralímpicos
Sábado 10 de Septiembre de 2016

Un emblema especial

Quizá fue una mueca del destino. O una simple y contundente clara señal de superación. Yanina Martínez le brindó a la sociedad una cátedra de vida. No le hizo falta mucho tiempo para entrar en el Olimpo.

Quizá fue una mueca del destino. O una simple y contundente clara señal de superación. Yanina Martínez le brindó a la sociedad una cátedra de vida. No le hizo falta mucho tiempo para entrar en el Olimpo. Y no precisamente por la medalla de oro que obtuvo ayer en los 100 metros llanos de atletismo, categoría T36. Sino por la enorme voluntad, la gran dosis de perseverancia, sacrificio y superación que viene mostrando esta estupenda atleta con parálisis cerebral que está compitiendo en los Juegos Paralímpicos de Río.

A Yani, la enfermedad que padece desde larga data, no le impidió jamás avanzar para mejorar la calidad de vida. Se volcó de lleno al deporte y está insertada como una más en esta jungla, que muchas veces discrimina con la mirada muchas veces ignorante del ser humano. Ella jamás bajó la guardia.

"Voy, corro y listo", dijo con naturalidad esta rosarina en una nota publicada el pasado miércoles en este suplemento.

La inocencia la envuelve en toda su esencia. Es un claro ejemplo de que sólo claudica quien baja la guardia. Su bastión principal es la familia. Luego, su profesor Martín Arroyo. La nueva héroe nacional conmueve hasta la médula. Y no porque ayer haya saltado a la fama por haber conquistado la deseada presea.

Es un verdadero símbolo porque se convirtió de manera espontánea en el mayor emblema y representante de tantas otras de miles de almas anónimas, que también tienen una capacidad diferente, pero buscan progresar. En silencio. Aunque con misma tenacidad que Yanina. Esta gran estrella que siempre tuvo brillo propio, y que ayer encandiló a toda la nación. Sus pasos muestran cuál es el verdadero camino a seguir, tenga o no alguna capacidad diferente.

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