Edición Impresa
Jueves 10 de Marzo de 2016

Un ejemplo de espíritu joven y coraje

Los Beatles eran apenas unos chicos inexpertos cuando llegaron a los estudios Abbey Road para probar suerte en 1962.

Los Beatles eran apenas unos chicos inexpertos cuando llegaron a los estudios Abbey Road para probar suerte en 1962. Y tuvieron la enorme fortuna de encontrarse con George Martin, un productor joven (entonces tenía 36 años) dispuesto a escuchar sin prejuicios. Ese encuentro cambió la vida de Lennon, McCartney y compañía para siempre.
 
Martin se jugó en contratar a esta banda desconocida para una multinacional (EMI) y confió en ellos desde un principio. No los hizo grabar una catarata de covers para ponerlos a prueba. Les dejó grabar sus propias canciones, empezando por el single “Love Me Do” y siguiendo con “Please Please Me”, su primer gran hit. Martin nunca engañó a Los Beatles con falsas promesas ni los edulcoró en busca de éxito fácil, como hacían otros productores de la época. El los animó a experimentar y a ampliar su registro, moviendo los límites de la música pop y abriendo la cabeza de todos los rockeros de los años 60.
 
En “A Day In The Life” dirigió una orquesta de 41 integrantes sin partitura escrita, creando sin red ese caos sonoro que hace único al tema. Martin pertenecía a esa especie en extinción que, desde un segundo plano, hace brillar el talento de los demás, lo pule y lo desarrolla. Su marca en clásicos como “Strawberry Fields”, “Penny Lane”, “In My Life” y “Yesterday”  es notable, pero su influencia se expande a cada disco de Los Beatles, desde detalles sonoros hasta cuestiones humanas más intrincadas que hacen a la convivencia de una banda.
 
George Martin pudo haber sido un productor gris y conservador. Eligió ser todo lo contrario. Siempre va a ser un ejemplo de espíritu joven y coraje tanto en la música como en la vida.
 

Comentarios