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Domingo 27 de Noviembre de 2016

Un disparo como un acto de amor

Marcos López: un artista de contacto en la cadencia propia y acelerada del easy click, que surfea esa celeridad y que, al unísono, sostiene el ritual del retrato y de la pose con el lapso de los tejidos y de la propensión ósea. ¿Qué ruido hacen nuestros huesos cuando se mueven?

Marcos López: un artista de contacto en la cadencia propia y acelerada del easy click, que surfea esa celeridad y que, al unísono, sostiene el ritual del retrato y de la pose con el lapso de los tejidos y de la propensión ósea. ¿Qué ruido hacen nuestros huesos cuando se mueven? Esos rumores pueden ser el parpadeo del teléfono celular, o el de Raquel en la peluquería de calle Corrientes o el de Sonia en "Mi Perú profundo", y el primer indicador de que algo está sucediendo. Marcos López visitó la ciudad de Rosario durante tres meses con continuidad semanal con el propósito de explorar el ínfimo movimiento de un músculo que es común a todos, peinando la ciudad.

Marcos nos señala a todos. Ser fotografiado por Marcos López es entrar en una nueva dimensión: percatarse y transformarse. Ser retratado por el artista se vuelve una experiencia inédita, radiante y evidencia su labor docente y generosa; no volvemos a ser como antes una vez distinguidos por su amor. Hay distintos ritmos de aire en su producción. El sedimento de su paso es enorme, profuso, policromático y amplio en texturas.

Alguien, en el delirio mismo de Marcos López , refiere que "Nuevas identidades" es una instalación sociocultural (y no dice sociocultural, dice social y cultural), en el marco del 32º Encuentro y Fiesta Nacional de las Colectividades; asumiendo el espacio que representaría a la Argentina como un yacimiento plurisensorial en el que la obra del artista se dispararía en miles de sentidos de igual modo en que, con ese gesto ínfimo de detonación, la obra se iría al garete.

Podríamos arriesgar, entonces, que nunca la obra de un artista superaría las fronteras de la circulación habitual y más regulada; y que nunca la obra de un artista se confrontaría con su propia cantera de investigación. El estado del arte al servicio de la acción sorteando las definiciones políticas e ideológicas de una gestión pública. Planea un territorio nacional (el Stand Argentino) como un nuevo paisaje en la emergencia, en el que germina un repertorio que cabría tanto en el detalle enciclopédico de Marcos Sastre, como en los relatos de Manuel Gálvez o en las crónicas de Fray Mocho y, aun así, ajustando el estado de la cuestión, inicia una retórica discursiva tan sesuda como endógena de nuestro horizonte.

Somos una comunidad fotografiada que evidencia comunidades: festejemos. Nunca un albur ante los ojos y las manos de este artista. Y donde la teoría del arte y la sociología definían melting pot, Marcos López nos ofrece mboyeré. Foco de cultura, deslimitada: doce mil personas se sacan la misma foto. Marcos López llama a esa escenografía "El livincito", yo prefiero llamarla "El living del amor", y no considero que sea una escenografía sino pleno cobijo. Así el tiempo analógico del disparo bate récords de espera para una foto, hay colas que cruzan el predio entre humaredas de carnes que se asan al aire libre. En la tradicional mise en scène, se reveló otra ciudad, nuevos equipos, otros trabajadores. 0 (cero) nostalgia, es que sólo necesitamos abrazarnos.

Lila Siegrist / Subsecretaria de Industrias Culturales y Creativas, Municipalidad de Rosario


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