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Miércoles 20 de Enero de 2016

"Un creador de mundos cercanos"

Ettore Scola sabía llenar de un sentido nuevo, algunas veces con ironía y desencanto, todo aquello que el cine aborda hasta la saturación: el amor, la política, la injusticia, los celos.

Ettore Scola sabía llenar de un sentido nuevo, algunas veces con ironía y desencanto, todo aquello que el cine aborda hasta la saturación: el amor, la política, la injusticia, los celos. Scola lograba que cada película se pareciese a una visita a parientes lejanos con los cuales era imposible no reírse, encariñarse o criticarlos. En "Mario, Maria y Mario" o "Nos habíamos amado tanto" hizo un resumen de sus intereses. Y así fue hasta el final. "Qué extraño llamarse Federico" fue su gran, emotivo, gracioso y final homenaje a un creador genial, Fellini, pero sobre todo a otro de sus temas centrales: la amistad.

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