Policiales
Jueves 28 de Julio de 2016

Un ciruja falleció tras ser baleado y agonizar ocho días

José Antonio Aranda tenía 50 años y una existencia sufrida. Quince años atrás golpeó la cabeza contra el cordón de una vereda al caerse en medio de un ataque de epilepsia. Como secuela sufrió hundimiento de cráneo, parálisis en la mitad del cuerpo y pérdida casi completa del habla. En tanto, tres años atrás un hombre que circulaba alcoholizado en una moto lo atropelló enVilla Gobernador Gálvez y le provocó múltiples fracturas, lo que lo condicionó aún más para movilizarse. Sin embargo, todos los días salía a cirujera y la madrugada del sábado 16 de julio, mientras lo hacía en inmediaciones del complejo "Fuerte Apache", en el barrio Tiro Suizo, fue atacado a balazos por un adolescente. Tras agonizar ocho días, el domingo murió en el Heca.

"El era como un nene. Lo único que hacía todos los días era salir con su bolsito a cirujear. La gente que lo conocía le daba algunas cosas porque era una buena persona y no se metía con nadie. El era discapacitado, tenía el lado derecho del cuerpo paralizado y casi no podía hablar", explicó María Soledad, la sobrina de José, quien vivía con él cerca de Paraguay y Lamadrid, a tres cuadras de donde lo mataron. Según la mujer, Aranda recibió cuatro tiros calibre 22: dos en la cabeza, uno en el abdomen y otro en una pierna.

Tras los balazos, el hombre quedó tirado al lado de un contenedor de basura, a unos 100 metros de la Plaza de los Derechos Humanos. "Como no volvió al mediodía salí a buscarlo y lo encontré en el Clemente Alvarez. Ahí me dieron su billetera pelada. Sabemos que llevaba algo de dinero porque había cobrado la pensión por discapacidad", agregó María Soledad.

Sobre la mecánica del hecho, allegados a la investigación en manos del fiscal Miguel Moreno precisaron que "hay medidas en curso tendientes a clarificar las circunstancias del hecho". En ese sentido, algunos vecinos apuntaron a un pibe de Fuerte Apache descripto como "un chico que cuando se empastilla sale a tirar tiros a lo que se le cruza. Ya mató varios perros y gatos, y a veces le pegó a algún cristiano. Pero los vecinos no lo quieren denunciar porque ya le quemó el auto a una doña que lo mando al frente", explicó un residente del barrio.

Territorio pesado. La zona conocida como Fuerte Apache se transformó en los últimos años en un territorio áspero en el que varias gavillas se disputan el control de la calle a los balazos. Allí vivía José Antonio Aranda. Primero con su esposa, ya fallecida; y luego con su sobrina María Soledad, a la que él cuida desde que tiene 6 años, cuando ella se quedó sin familia. Ahora también viven allí los tres hijos de la mujer (de 8, 5 y 3 años) y su pareja, quienes como don José antes, cuidaron de él hasta el día de su muerte.

De acuerdo a lo relatado por María Soledad su tío tenía una vida rutinaria. Se levantaba todos los días a las 3 de la mañana y salía a cirujear a las 5. Al filo del mediodía regresaba a la casa. Aranda dependía completamente de su sobrina y la pareja de ella, quienes lo asistían para que se pudiera higienizar. La mujer relató que pocos minutos después de que José saliera de la casa el sábado 16 de julio, se escucharon disparos. "Pero acá eso es normal. Todas las noches se escuchan disparos", explicó.

Al mediodía, como el hombre no regresaba, se fue hasta el hospital Roque Sáenz Peña para ver si estaba allí. Una gentileza de un empleado posibilitó que rastrearan los datos de don José y descubrieran que estaba internado en terapia intensiva del Heca sin identificación, en estado reservado y con respirador artificial. Nunca pudo superar ese cuadro.

La familia relató que tenía balazos en la frente, en el pómulo derecho, el abdomen y una pierna. "Nos dijeron que tragó mucha sangre y el hecho de que se tratara de balas calibre 22 tampoco colaboró mucho. Al Heca lo trasladó una ambulancia el sábado 16 de julio a las 7 de la mañana", explicó la sobrina. "Nosotros de cómo pasaron las cosas no sabemos nada. Pedimos que si algún vecino vio algo vaya y denuncie. Sólo nos dieron la billetera vacía y no sabemos en qué momento le robaron", agregó la mujer. El homicidio de José Antonio Aranda es investigado por el fiscal Miguel Moreno y la Policía de Investigaciones (PDI).

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