La ciudad
Domingo 15 de Mayo de 2016

Un chef rosarino en El Líbano relata el drama de los refugiados sirios

La guerra civil en Siria sigue sin conocer la tregua. Al Qaeda, el Frente Al Nusra, Isis y el ejército sirio se enfrentaron en los últimos días tras romperse la tregua que regía para la zona de Aleppo.

"Jamás vi a Beirut así. Los refugiados viven en la calle, en carpas de plástico a la vera de los caminos. Tanta cantidad de gente hizo colapsar a la ciudad". Pablo Rachid es un reconocido chef de la Sociedad Libanesa de Rosario que llegó a la zona de conflicto en Medio Oriente en septiembre y aquella experiencia lo marcó mucho. Los oleajes migratorios que huyen de la guerra civil en Siria han transformado radicalmente a El Líbano y Turquía. "La necesidad de trabajo ha bajado el costo laboral y hasta cerraron una red de trata de personas", advirtió.

   La guerra civil en Siria sigue sin conocer la tregua. Al Qaeda, el Frente Al Nusra, Isis y el ejército sirio se enfrentaron en los últimos días tras romperse la tregua que regía para la zona de Aleppo.

   Mientras tanto, Turquía volvió a bombardear posiciones del Estado Islámico (EI). El intervalo acordado por Estados Unidos y Rusia hace algunos días logró disminuir la violencia dentro de la devastada ciudad de Aleppo. Sin embargo en los alrededores predomina la presencia del EI y Al Nusra, dos milicias que nunca fueron incluidas en ninguno de los ceses de fuego.

   En este contexto, Rachid llegó a Beirut y luego a Estambul donde millones de refugiados sirios huyeron del conflicto. Fue una estadía en septiembre pasado donde pudo tomar contacto directo con historias desesperadas de familias enteras que lo perdieron todo.

   "La Organización de las Naciones Unidas (ONU) envía un millón de dólares mensuales para comida y asistencia sanitaria, pero hay 2 millones de refugiados y el 70 por ciento está en la calle", dice Rachid para graficar las postales que deja la guerra en Siria.

   Los caminos a la vendimia de El Líbano cambiaron su fisonomía. A ambos lados, hileras de carpas de plástico se amontonan a su paso. Tras compartir varias semanas allí comprobó que el nivel de vida se encareció y comenzaron los problemas de empleo. "Si antes un libanés vivía con 800 dólares mensuales, hoy lo reemplazan tres sirios por la misma remuneración", comparó.

Postales de la crisis. La llegada de los refugiados desató una profunda crisis en la calidad de vida de quienes huyeron de los bombardeos. Y la subsistencia echa mano a cualquier recurso.

   Así surgieron las ferias itinerantes, grandes espacios públicos en El Líbano donde los refugiados venden lo poco o mucho que han logrado rescatar de sus casas en su huida. Apilados en medio de la polvareda, se ofrecen zapatos, zapatillas, ollas, sartenes, sillas de bebés. Todo sirve para hacerse de algo de dinero.

   Otros trabajan la tierra a cambio de mercadería que luego salen también a vender. "Se han descubierto redes de trata de personas y prostitución", remarca Rachid.

   "¿Porqué no se absorben refugiados en la Argentina, cuando la comunidad de inmigrantes árabes es la tercera en importancia?", se pregunta el joven chef.

   En su memoria resuenan las imágenes de Hamra, una de las principales calles de la capital libanesa. "He viajado cada dos años a El Líbano y ahora existe gente pidiendo plata en la calle, personas mutiladas y discapacitadas solicitando una ayuda. Antes no se veían refugiados en ciudades turísticas como Tyra, al sur del país, y trata de personas en áreas porturias como Jounieh", reflexiona Rachid para volver sobre la crisis en el mercado laboral que produjo el éxodo de sirios.

   "Hay una crisis en el trabajo, hasta en el empleo golondrina en un país sin subsidios ni ayuda social. El colapso y desborde se percibe a diario. Cuando baja el sol, los refugiados van a higienizarse a la playa, a lavar su ropa", señala para finalizar: "No sé en qué puede terminar esta situación. A mí me impactó ver gente tirada en la vía pública, con hambre y viviendo con lo puesto".

   La experiencia dejó algunas huellas en los recuerdos del viajero rosarino. El cocinero que disfruta haciendo platos típicos en el Encuentro de Colectividades no olvida lo vivido. Fue llevando comida argentina para que sus amigos libaneses conozcan los alimentos autóctonos de estas pampas. El contacto cercano con los efectos de la guerra, serán postales que nunca olvidará.

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