Iglesia
Domingo 17 de Julio de 2016

Un centenar de rosarinos se prepara para ver al Papa en la jornada mundial de Cracovia

Un centenar de jóvenes se prepara desde hace más de un año para la jornada mundial que encabezará Francisco en Cracovia.

Muchos ya partieron y otros esperan con ansiedad que les llegue el turno. Desde hace más de un año cerca de 100 chicos de la ciudad esperan participar, junto con jóvenes de todo el planeta, de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), que se realiza cada tres años en alguna ciudad mundial. Esta vez la cita será en Cracovia, Polonia. La anterior había sido en Río de Janeiro, en julio de 2013.

   En aquel momento, los jóvenes argentinos viajaron en masa para estar con el Papa en Brasil. En esta oportunidad, el encuentro es un poco más lejos y por gran cantidad de jóvenes se quedarán para vivirlo desde Argentina. Sin embargo, otros ya partieron o están próximos a despegar. La realidad es que quienes se irán, ya están juntando el dinero desde hace mucho tiempo. Es más, comenzaron a hacer una "vaquita" desde que volvieron de Río, para ir sumando peso a peso y llegar dentro de pocos días a la ciudad de Juan Pablo II.

   Desde Rosario, distintos grupos católicos como Fátima, la Pastoral Universitaria, el Opus Dei y el Movimiento Evangelio de Caná se organizaron para llegar hasta Polonia.

   Iñaki es uno de los que se irá, y cuenta su experiencia: "En el 2013 no conocía casi nada de la JMJ, y me enteré cuando tres amigos viajaron a Río de Janeiro. De golpe, me encontré con que estaban entusiasmadísimos, contándonos todo sobre cómo había sido ver al Papa. Desde ahí me quedé con muchas ganas de ir, pero sabiendo que sería muy difícil llegar hasta Polonia. Pensé que nunca iba a poder", relata el joven mientras termina de alistar su valija.

   "Tengo muchas expectativas", confiesa el estudiante universitario. "Espero ver lo que en realidad es la Iglesia, ese mosaico de gente de todo el mundo, con distintos idiomas, razas y culturas, pero compartiendo la vida de seguir a Jesús. No soy un loco suelto; hay gente con ganas de seguirlo y vivir amando como él", se emociona.

   El joven viajará con el grupo de los Cooperadores Parroquiales de Cristo Rey de Fátima, que durante el año organizó muchos encuentros para juntar el dinero, desde ventas de empanadas, pastelitos y locro, hasta rifas importantes.

   Iñaki además trabajó por su cuenta y dio clases particulares en su casa. Obviamente también colaboró toda su familia.

"Yo tengo que vivir esto". Aldana es otra joven estudiante rosarina que cuando escuchó a sus amigos lo que habían vivido en Río de Janeiro, con el Papa, se dijo para sí misma. "Yo tengo que vivir esto" y empezó a ahorrar. "Nunca participé de una JMJ, pero me impresionó mucho la alegría que trajeron mis amigos que estuvieron en la que se hizo en2013. Ahora tengo muchas expectativas y a la vez quiero dejarme sorprender, y compartir con gente de todo el mundo el mismo sentimiento de amor por Cristo", dice emocionada cuando le quedan pocas horas para partir.

   Reconoce que juntar el dinero fue lo más difícil, pero lo logró gracias a la ayuda de su familia. "El resto lo juntamos moviéndonos mucho. Hicimos ventas de empanadas, pollos, pastelitos, locro, todo con tal de abaratar un poco los costos", reconoce ahora feliz.

   Clarisse estudia biotecnología y cuenta que espera encontrarse con un montón de jóvenes comprometidos en la fe. "Quiero intercambiar consejos y experiencias para seguir llevando con entusiasmo el mensaje de Cristo en nuestros caminos", explica y añade que para ella lo más importante es "vivir un encuentro con Jesús para reavivar la llama de su amor en los corazones y después poder transmitirlo a todos los que nos rodean en los ambientes cotidianos".

   Consultada sobre su opinión acerca del Papa dice: "Estoy muy segura de que Francisco nos va a sorprender una vez más con esas homilías que llegan a los más profundo del corazón y nos movilizan a hacer lío", como ya lo dijo en Río".

   Clarisse recuerda que ver a sus amigos tan llenos de vida y felicidad al volver de la JMJ en Río, fue lo que la movilizó a empezar a preparar este viaje. Por eso, desde que se anunció que la próxima JMJ iba a ser en Cracovia se convenció en que iría. "Ahí mismo habilité una alcancía para poder llegar a la meta", cuenta feliz.

   El máximo anhelo de Victoria es escuchar personalmente a Francisco acompañada de jóvenes del mundo entero. "Trabajé mucho en horas extra para poder vivir este viaje y ahorré todo lo posible; ahora en pocos días cumpliré mi sueño", manifiesta mientras sus amigas la ayudan a preparar la valija, esta vez con ropa de verano.

   Semanas atrás se reunieron todos en la Catedral y el arzobispo, monseñor Eduardo Martín, les dio una misa "de envío" pidiendo por el viaje de cada uno. Ya en Cracovia, los distintos grupos se alojarán en parroquias y en campamentos. Todos viajan con bolsas de dormir al hombro, pero eso es lo que menos les importa: quieren estar con el Papa y la incomodidad es lo de menos.

   La alegría, la ansiedad y una gran expectativa se lee en los rostros de estos jóvenes que anhelan llenarse de fe y volver listos para comunicarla y servir luego en su lugar de estudio y trabajo.

   El Papa Francisco llegará el 27 de julio a Polonia. Al día siguiente viajará a Jasna Gora para visitar a la Virgen de Czestochowa, en uno de los santuarios más importantes del país, y el 29 irá a los campos de concentración de Auschwitz y Birkenau para rendir homenaje a las víctimas del holocausto.

   El 30, por la tarde, será el gran encuentro con los jóvenes que durará hasta entrada la noche y, al día siguiente, la misa final con el Papa. Seguramente allí Francisco anunciará dónde se realizará la próxima JMJ.

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