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Jueves 03 de Septiembre de 2015

Un campamento científico pensado para los adultos

Es una propuesta de la ONG Expedición Ciencia. El lunes cierra la inscripción para el próximo destino: la Patagonia.

Desarrollar el pensamiento científico, incorporar herramientas intelectuales en la vida diaria, y potenciar el sentido de la curiosidad y el asombro. De esto se trata el campamento científico para adultos que organiza la ONG Expedición Ciencia el próximo verano en la Patagonia. La propuesta que lleva más de diez años en la convocatoria y realización de campamentos científicos para adolescentes, abre el juego esta vez para incluir a todas las mentes curiosas mayores de edad, que deseen probar los desafíos y la aventura del pensamiento científico y la vida en la naturaleza.
  El campamento se realizará del 25 de enero al 1º de febrero de 2016, en Nonthué, una planta educativa ubicada en San Martín de los Andes, a orillas del lago Lácar. Sin señal de celular y con electricidad provista por paneles solares, los participantes viven una experiencia de inmersión con actividades para poner manos en la ciencia y sentarse a reflexionar.
  “No queremos que todos salgan científicos pero que adquieran un mínimo de alfabetización científica que sirva para la vida diaria como ciudadano, para tomar decisiones y pedir evidencias”, expresa Rodrigo Laje, doctor en física y director de Expedición Ciencia. Desde sus orígenes, en el año 2003, esta organización lleva adelante campamentos científicos para adolescentes entre 14 y 17 años, de toda la Argentina y por segundo año consecutivo, también apuesta a los adultos.
  “Esta convocatoria se hace para el público en general, el año pasado se sumaron padres de chicos que fueron expedicionarios, y estaban intrigados y con ganas de vivir la aventura en carne propia, también docentes, curiosos y algunos científicos. Tuvimos desde un participante de 19 años hasta una pareja de 65”, explica Laje en referencia a un campamento similar al que se organiza todos los años para los adolescentes. También aclara que se trata de siete días de convivencia permanente, desde el desayuno hasta la cena, en una experiencia muy intensa y vivencial, que combina actividades científicas con salidas por la naturaleza, y de dinámica de grupo.
  “Trabajamos sobre dos ejes: la vida en la naturaleza con actividades y caminatas al aire libre, y sobre los aspectos que aprendió el científico para hacer su tarea cotidianamente como decidir, sacar sus propias conclusiones, comparar correctamente y dar un paso en el conocimiento”, explica con respecto a esta experiencia que propone actividades relacionadas con la física, la química, biología y la neurociencia.

Curiosidad. “No hay tiempo libre ni de ocio improductivo, se disfruta a pleno intelectual, física y emocionalmente, y esta experiencia nos ayuda a ver el mundo de otro modo. En una caminata, por ejemplo, descubrimos el camino que hicieron los científicos cuando observaron la naturaleza por primera vez. El campamento no propone sólo actividades para mezclar dos líquidos de colores y que exploten sino que exige e involucra más al participante en la resolución del problema, para tratar de entender y no darle la respuesta como sucede habitualmente en el aula. Esto no significa que tiene que ser genio, sólo despertamos la curiosidad”, aclara el investigador del Conicet en el área de neurociencias. El equipo de coordinadores del campamento está integrado por científicos en actividad, profesores de educación física y estudiantes de ciencia.
  Esta modalidad de promover la ciencia a través de la naturaleza se realiza también en otras partes del mundo, “sin embargo no muchos comparten el modo de mostrar cómo funciona el pensamiento científico, y se limitan a seguir las instrucciones de una actividad. Aunque nuestras actividades parecen muy lúdicas y descontracturadas, estas nos permite guiar a los participantes para que puedan decidir, comparar y hacer preguntas. El beneficio es observar el lado de la ciencia que está ausente en el aula, y trabajar codo a codo con un científico, decidiendo y observando. Por supuesto que no siempre tenemos las respuestas de aquellas preguntas que nos hacen pero sí sabemos cómo encausar esa curiosidad y desarrollar las herramientas, de manera que todos puedan entender sin tener una carrera de física o química”.
  “La ciencia es apasionante y divertida cuando se la mira genuinamente como una exploración del pensamiento”, y entre las actividades que realizan en los días de campamento, el científico menciona una propuesta relacionada con la física. “Jugamos con imanes, con la idea de que tienen dos polos que se atraen y repelen, pero que al parecer se atraen por todos los lados. Entonces nos preguntamos qué está pasando, cuántos polos tienen en realidad los imanes, así disparamos la curiosidad para encontrar una repulsión. Cuando esto se logra y encontramos las verdaderas caras de los imanes, armamos un rompecabezas de cuantos polos existen. Esto que cuento en 30 segundos es una actividad que se extiende por dos horas”.
  Para los docentes, Laje asegura que esta actividad de siete días en contacto con la ciencia y la naturaleza, significa experimentar de primera mano las estrategias de enseñanza que utiliza Expedición Ciencia, aprender técnicas de indagación, de juego, y reconectarse con la pasión por la ciencia.
  “Reconocemos que los docentes hacen un trabajo titánico. Les tiramos un aula por la cabeza, y casi no le damos herramientas para lidiar con la ciencia, les estamos exigiendo demasiado cuando habría que formarlos primero en el pensamiento científico y cómo funciona la ciencia, al igual que como lo aprendimos los científicos. El objetivo es que puedan incorporar ciertos aspectos para que luego en una clase o dos logren cambiar el modo de concebir la materia a lo largo del año”, agrega el director de Expedición Ciencia y coautor además del manual para secundaria Ciencias Naturales I: Diversidad, Interacciones y Cambios, de editorial Edelvives.

Informes. La inscripción para la Expedición Ciencia más Grandes (ExpC+G) cierra el lunes 7 de septiembre. Los interesados podrán consultar y anotarse en www.expedicionciencia.org.ar o a través de la página de facebook Expedición Ciencia.
 

Para secundarios

Los campamentos científicos como herramientas de conocimiento y práctica para los adolescentes tienen cada vez más seguidores en Latinoamérica. Así lo demuestra otra iniciativa impulsada en Chile por Fundación Ciencia Joven, Bayer y la Unesco. Estudiantes secundarios entre 14 y 18 años podrán postularse para ser parte del campamento Científico Bayer Kimlu que se realizará entre el 2 y 12 de marzo de 2016 en el Parque Tantauco de Chile. El programa beca a los seleccionados y por primera vez invita a estudiantes argentinos interesados  por la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas.
  Entre las actividades propuestas figuran rutas de trekking, conferencias, talleres, trabajo en terreno y actividades deportivas y recreativas al aire libre. En un ambiente de alta exigencia, los jóvenes exploran las áreas de ecología, biotecnología, ciencias marinas, ingeniería, ciencias de la computación y robótica, entre otras. Las postulaciones cierran el 28 de septiembre y los interesados deben ingresar al sitio web www.destinociencia.cl/kimlu para llenar el formulario requerido.

Propuesta innovadora

Expedición Ciencia fue creada en 2003 por iniciativa de científicos, educadores y estudiantes. El investigador Diego Golombek es uno de los fundadores. Organiza campamentos científicos para chicos y chicas entre 14 y 17 años y está abocada a investigar, desarrollar y poner a prueba nuevos métodos de enseñanza de la ciencia. Por ser propuesta innovadora en Latinoamérica, en 2014 obtuvo la mención del BID, y este el reconocimiento de la prestigiosa revista Science.
 

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