Cartas de lectores
Martes 27 de Septiembre de 2016

Un callejón sin salida

Un renombrado juez penal de Rosario, cuyo nombre prefiero reservar, dijo que el presente Ministerio Público de la Acusación es sólo "cosmético".

Un renombrado juez penal de Rosario, cuyo nombre prefiero reservar, dijo que el presente Ministerio Público de la Acusación es sólo "cosmético". No hace falta ahondar demasiado en el término cosmético, es evidente que cubre pero no transforma. El sistema penal vigente, el cual ha recibido y continúa recibiendo quejas de diferentes sectores de la sociedad, debió ser abolido en Chile por resultar inoperante. Soy víctima de violencia desde hace dos años y medio (y en consecuencia del Ministerio de la Acusación), lo cual me llevó a tener que concurrir horas interminables a ese lugar donde reina la desesperanza, la incertidumbre, la ausencia de respuestas. Fui testigo de relatos desgarrantes y todas las historias, si bien diferentes, tenían un denominador común: inacción, falta de voluntad de resolución y abandono de las víctimas. Lo inaudito de este sistema penal garantista es que, perdonen la redundancia, sí garantiza la absoluta impunidad a los criminales y hasta la quasi criminalización de las víctimas en muchos casos y lo que es peor, se niega un derecho constitucional: el de acceso a la Justicia. Los fiscales, la mayoría sumamente jóvenes, sólo unos cuantos obtuvieron sus puestos por concurso y oposición, se caracterizan por desestimar las causas, muchas veces sin siquiera leer los expedientes (mi caso, por ejemplo), no investigan, no recaban datos, y desestiman las pruebas y testigos que las víctimas ofrecen. En una palabra, no ofician de fiscales como debería ser, pero sí que cobran un sueldo por simplemente estar en una oficina, se llaman ñoquis en la jerga callejera. Seguramente debe haber dos o tres que escapan a esta regla, pero ciertamente la mayoría son ineptos, indiferentes, y no preparados para la importantísima labor para la que fueron elegidos. En un anexo de un escrito que me entregaron en la Fiscalía se establece claramente que el nuevo sistema penal tiene como meta la no imposición de penas, "con la consiguiente estigmatización, criminalización y violencia institucional, y la indiferencia a los intereses de las victimas". El objetivo es la mediación y la armonía entre las partes. ¡Esto es una mentira total! ¿Cómo se puede llegar a la paz cuando a uno se lo está sometiendo permanentemente a hechos de violencia que no se piensan solucionar ya que el concepto desde el vamos es "justicia restaurativa", la balanza se inclina injustamente a favor de los que dañan y no de los que reciben el daño? Radio Universidad abordó muy puntualmente este tema con dos entrevistadas, una la concejala Norma López, y la otra, una mujer que trabajó con un diputado ahora concejal. Ambas coincidieron con el hecho de que este sistema penal deja a las víctimas a merced de los victimarios por la ausencia de acción a favor de la víctima y la falta de penalización. Se concluyó la entrevista con una aseveración con la cual coincido totalmente: se niega acceso a la Justicia. De nada vale que Gendarmería venga, que se reestructure el 911, que haya patrullaje las 24 horas, que haya distintas fuerzas en la calle, si este sistema sigue vigente Nada va a ser efectivo en la lucha contra la inseguridad. Otro punto a tener en cuenta es que a las víctimas se les ocultan sus derechos, por ejemplo el de recusar a los fiscales, o saber cómo están sus causas. En mi situación, comenzaron a considerar mi caso cuando hice una denuncia por incumplimiento de funcionario público y exigí se me escuchara, más no todo el mundo puede tomar esta iniciativa por carencia de recursos intelectuales o desinformación. En el sistema anterior no era posible presentarse como querellante, en éste sólo se puede hacer con patrocinio letrado privado, o sea más de lo mismo: los fiscales no se mueven y uno no puede ser parte de la causa para tomar acción. Parecería que el Ministerio de la Acusación fue especialmente diseñado para que el crimen prospere y que las víctimas mueran de desánimo en el intento de vivir en paz. Pregunto, señores legisladores, ¿cuándo van a proponer un sistema que sí proteja a la víctima y penalice al victimario? Hasta que esto acontezca, la inseguridad continuará creciendo y Rosario, Santa Fe y todas las partes en que se aplique este sistema penal, seguirán sangrando en forma creciente.

Myriam Koldorff

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