Cartas de lectores
Miércoles 19 de Octubre de 2016

Un cachorro de genio

Hace algunos días el joven Ezequiel Luciano logró ganar la medalla de oro de la XXI Olimpíada Iberoamericana de Química que se llevó a cabo entre el 18 y el 25 de septiembre pasado en Bogotá, Colombia. Venía de otro logro: medalla de plata en la Olimpíada Nacional de Química 2015. Este joven estudiante, es alumno del Instituto Politécnico Superior, escuela de la cual egresamos formando parte de la Promoción 1965 de técnicos químicos nacionales. No es el único premiado: con alguna frecuencia, alumnos del instituto han conseguido premios en diversas competencias académicas en los últimos años. Por intermedio de la presente, queremos felicitar calurosa y muy especialmente al estimado Ezequiel, y a todos aquellos estudiantes de nuestra ciudad que han logrado destacadas participaciones en dichas competencias.

Es realmente gratificante y nos embarga de emoción a quienes, como en nuestro caso, hace más de 50 años transitamos por esas mismas aulas, el enterarnos de este logro. El significado de este premio es indudablemente doble porque el joven Ezequiel y el resto de los premiados, además de competir con otros jóvenes brillantes, han debido instruirse en un ambiente no del todo propicio, a tenor de lo que se puede leer en los diarios. Somos conscientes, por nuestra labor profesional y en muchos casos docente, de las limitaciones presupuestarias que impactan, ya sea en el acceso a una plantilla docente de excelencia, como en la parte edilicia, materiales didácticos y de laboratorio, en la disponibilidad de herramientas y materiales de trabajo, máquinas, entre otros elementos, que no sólo deben estar al alcance del alumno en cantidad y forma, sino también actualizadas. Esto permite preparar técnicos de alto nivel académico y profesional que continúen con la tradición y prestigio del Instituto Politécnico Superior. Hacemos extensiva la felicitación a los padres de estos chicos, quienes son parte clave en la formación humana, en el respeto a sus semejantes y en la responsabilidad hacia sus obligaciones, siendo realmente ellos quienes los han educado para bien, en estos casos de éxito referenciales. Vale también el reconocimiento para nuestra querida ex Escuela Industrial Superior de la Nación, que los ha instruido, tarea no menor desarrollada por sus profesores, merecedores también de nuestro elogio. Aún en medio de la creciente mediocridad que ahoga desde hace muchos años a nuestras escuelas públicas, vemos con agrado y orgullo que aún anida en varias de sus aulas el espíritu de excelencia que supo tener allá lejos en el tiempo. La capacidad de varios de nuestros docentes y alumnos está intacta. Esperamos que esta masa crítica siga en constante crecimiento. Estamos convencidos y creemos, que se debe considerar a la educación como una cuestión de Estado, que comienza en casa con nuestros padres y se completa en la escuela con nuestros profesores, y obviamente alcanza responsablemente a la sociedad toda.

Héctor Carrozzo, Adrián Diez, Ruben Duca, Rubén Philipp y siguen las firmas

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