Cartas de lectores
Miércoles 09 de Noviembre de 2016

Un aumento inoportuno

Buena parte de la ciudadanía estamos absorbiendo importantes aumentos en las tarifas de impuestos y servicios.

Buena parte de la ciudadanía estamos absorbiendo importantes aumentos en las tarifas de impuestos y servicios. Tarifas que, en algunos casos, estaban atrasadas desde hace varios años de congelamiento, originado groseramente por el gobierno anterior. Para cumplir con ellos, trabajamos más, nos esforzamos, ahorramos y, damos a nuestras necesidades un orden de prioridad en el que muchas quedan insatisfechas. Sin embargo, existe una parte de la población que no tiene esos problemas. Y que son, precisamente, representantes del pueblo. Me refiero a los diputados y senadores de la Nación, quienes días pasados aumentaron alegremente sus dietas y complementos. Olvidaron, al parecer, que estamos en un año de recesión, de reacomodamiento de una serie de variables económicas, y que tanto oficialistas como opositores coinciden en la conveniencia de cuidar gastos y optimizar los recursos. Justamente, si hay alguien que debe respetar y observar una conducta ética, solidaria y austera, es aquel que fue elegido como representante del pueblo. Aunque dichos aumentos sean legítimos, no son oportunos. Veríamos como un gesto patriótico, sumamente valorable, si todos aquellos con remuneraciones que excedan cierto importe (por ejemplo $50.000) aportaran un 5 por ciento de las mismas, destinado a cubrir necesidades básicas e insatisfechas de muchos compatriotas. Incluiría entre los posibles aportantes a ministros, legisladores y funcionarios nacionales, provinciales y municipales, jueces y secretarios judiciales, y a todo aquel cuyo salario lo pagamos todos. A mi juicio, esta propuesta resultaría perfecta si lo recaudado fuese directamente a personas o instituciones insospechadas de corrupción, como podrían ser Cáritas, Juan Carr, el doctor Albino, Margarita Barrientos, y tantos otros anónimos que sabrán darle justo destino, siempre con los respectivos controles para tranquilidad de todos. Reconozco que mi propuesta suena a una utopía. Pero es muy frecuente que en busca de una utopía o de un absurdo se consigue lo imposible.

Jorge Bustamante


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