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Sábado 16 de Abril de 2011

Un arma contra el olvido que acerca a los libros

Una particular biblioteca ambulante visitó Rosario e invitó a leer.

(*) Biblioteca Cachilo

La poesía es un arma cargada de futuro

Poesía para el pobre, poesía necesaria como el pan de cada día (...)

Maldigo la poesía concebida como un lujo cultural por los neutrales (...)

Gabriel Celaya

 

Alguna vez pensaste qué es un arma. Sí una arma es eso en lo que estás pensando, pero puede ser otra cosa. Un artista pensó en esa otra cosa. Un auto verde de una época oscura fue un arma de la muerte de personas, pero también de libros.

De libros, como aquel del pueblo que tenía un rey que ordenaba esto y aquello hasta que sin más nada que ordenar, decidió ordenar que todos pinten sus casas de gris. Y todos pintaron sus casas. Todos, menos uno. Uno que estaba sentado mirando el cielo y vio pasar una paloma roja, azul y blanca. Y tanto le gustó que pintó de ese color su casa. Y... (1).

O aquel otro cuento en el que Patrón Palanca se hace amigo del rey y juntos al general fabrican una ultrabomba y convencen al pueblo de hacer una guerra. Resulta que un piloto se ...”(2).

Estos libros nos fueron prohibidos leer por decreto en 1976 y otros tantos fueron quemados.

Entonces, para que no nos pase lo que canta María Elena “En el país del Nomeacuerdo doy tres pasitos y me pierdo...” (3), Raúl Lemesof, recupera ese objeto del terror y muerte dándole nueva vida “Arma de Instrucción Masiva” y dice “El arma reivindica al libro como objeto y cada libro que sale del arma cobra valor”.

Lectura y democracia

Y claro, es un arma para no perderse.

Pero cuidado “...Dicen que anda recorriendo otra tierras, buscando un rincón para volver a tiranizar. Por eso es bueno mantener los ojos bien abiertos y no permitir que se apodere de la nuestra. Sobre todo porque puede ser que ahora se haya vuelto más astuto. Y entonces sería más difícil librarse de un tirano sólo con un arco iris en el bolsillo, una canción en el cuerpo y una lluvia de estrellas” (4).

Los libros guardan la memoria. Y claro es un arma, contra el olvido.

Pero, también el arma es una obra de arte que está en la calle, que nos pide para volver a dar ...y entonces contrarresta el miedo, el individualismo y el “no te metás” que sembraron los años tiranos y propone que el arte puede ser compartido y disfrutado por todos.

Un arma en la calle que entrega libros!!! Qué mejor manera de construir la democracia. Lectura y democracia están relacionadas, por su raíz común. En latín lectio es lectura y también elección. Elegir y leer son prácticas indispensables para el sostenimiento de la democracia.

Tener un libro, poder leer, es abrir un diálogo con nosotros mismos, con otros, con distintos mundos.

Y si al leer se nos aclaran las cosas, se nos ocurren otras, buscamos nuevos horizontes, ideamos esos imposibles que quizás verán el día, nos pase como a la pulguita de Roldán: “Cuando las ideas empiezan a volar puede pasar cualquier cosa (...) y la pulga voló y pensó qué difícil es volar, pero qué hermoso”(5).

Para seguir pensando

El arma produce un impacto visual. Quizás un primer encuentro, original, llamativo con libros nos genere curiosidad. Sin embargo, no creo que nadie se convierta en lector, sorpresivamente al ver esta escultura móvil.

Esta es una puerta maravillosa. Pero, cuando hablamos de libros y lecturas, formación de lectores, tenemos que pensar en la continuidad. En acciones planificadas, y a veces silenciosas, con mediaciones sostenidas en el tiempo que puedan hacer efectivo el acceso al libro y la lectura para todos. La lectura es un derecho. Y, si es un derecho, el Estado debe garantizarlo.

Hay que promocionar la lectura para que todos tengamos la oportunidad de "elegir leer". Aquello que nos enseñó Rodari, "el ejercicio de la palabra plena para que nadie sea esclavo".

  • (1) "El pueblo que no quería ser gris", Beatriz Doumerc, Ayax Barnes. Rompan Fila Ediciones, 1975.
  • (2) "La ultrabomba", Mario Lodi, Rompan Fila Ediciones, 1974.
  • (3) "El reino del revés", María Elena Walsh, Alfaguara.
  • (4) "Había una vez un Tirano", Ana María Machado, Sudamericana,2002.
  • (5) "Las pulgas no vuelan", Gustavo Roldán, Fondo de Cultura Económica.

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