Edición Impresa
Sábado 15 de Marzo de 2014

Un argentino que juega en las "grandes ligas" de la raza Holando

Juan José Felissia cumplió con su sueño profesional de ser jurado en la expo International Dairy Week, la feria más importante de Australia.

E

l rafaelino Juan José Felissia, apodado "el Pipi", confirmó por qué está considerado el mejor jurado argentino de la raza Holando. Es que con su actuación como jurado invitado a una prestigiosa competencia ganadera en Australia, este experto criador dio el gran salto de su carrera, consagrándose como el primer argentino en jugar en "las ligas mayores" de la raza más lechera del mundo. Sin dudas que se trató de una experiencia incomparable, por la calidad del evento, por la cantidad de animales en pista y porque fue la primera vez que un jurado oficial de la Asociación Criadores de Holando Argentino (Acha) juró en el lejano país insular, uno de los más emblemáticos de la lechería mundial.

No es ninguna novedad para los conocedores de la raza, decir que el Pipi Felissia es un eximio técnico de razas lecheras, porque desde los 17 años de edad viene desarrollando su sapiencia y pasión por las vacas, ya sea en su faceta de criador y asesor genético, como de calificador y jurado oficial de Acha. En su foja de servicio figuran, entre otras, dos actuaciones como jurado en Palermo (meca de la ganadería argentina), dos en la Expo Rural Rafaela (catedral de las vacas lecheras) y dos designaciones a jurar la Fiesta Nacional del Holando, evento exclusivamente reservado a jurados de categoría internacional.

"Desde Acha se venían realizando gestiones con las demás asociaciones de criadores del resto del mundo en las reuniones anuales del Comité Mundial de Holstein, hasta que desde la Asociación Australiana surgió la posibilidad de un convenio institucional para el intercambio de técnicos y jurados de la raza, generándose así el primer vínculo concreto con la llegada en 2012 del reconocido criador australiano Brian Leslie, que juró en la pista de Villa María", cuenta Felissia.

Dicho acuerdo de reciprocidad indicaba que Acha debía enviar un jurado nacional en 2013 ó 2014 para participar en alguna de las muestras de Holstein. Para ello, Acha se abocó a la selección de su mejor representante y luego de un trabajo de evaluación en la Comisión de Jurados, que contempló exámenes internos y una encuesta donde los expositores de los concursos nacionales establecieron un ranking de desempeño de los últimos dos años, el elegido para esta histórica misión resultó ser Juan José Felissia. El desafío no era menor: jurar en la International Dairy Week, la feria lechera más importante del país.

—¿Por qué es tan difícil que un experto nacional viaje a los países líderes de la raza para jurar en una competencia?

—No es fácil para Argentina que en el comité internacional de la raza se considere a nuestros jurados para ir a los países líderes. En ese ámbito, Norteamérica y Europa se consideran en otro nivel y hacen sus convenios al margen del hemisferio Sur, lo que dificulta las posibilidades para nosotros los jurados.

Afortunadamente, Acha logró abrir una puerta y la relación con el australiano Brian Leslie fue fundamental, porque él, además de ser jurado es productor, criador y empresario, y entre sus negocios está la organización de la IDW, la expo lechera más importante del país.

—Usted ha viajado por el mundo y ha visto los mejores shows del Holstein, pero esta vez le tocó estar adentro de la pista. ¿Qué sensaciones tuvo?

—Esta fue mi primera experiencia como jurado internacional fuera de Sudamérica y sin dudas que por la calidad y la cantidad de vacas que vi, fue la mejor experiencia profesional de mi vida. Uno debe estar en su máxima concentración. Tuve dos categorías muy numerosas, una con 35 vaquillonas y otra con 24 vacas. Hay pocas exposiciones en el mundo que tienen tantas vacas por categoría.

—¿Eso dificulta la jura?

—Contra lo que se cree habitualmente, en lo personal creo que cuanto más vacas haya por categoría más fácil es para un jurado ordenar la fila, porque la comparación es más amplia y los detalles se ven claramente y se notan mejor las diferencias entre las mejores y las peores. En una categoría que presenta entre 20 y 30 animales, yo como jurado no tengo dudas que las cinco mejores vacas quedan adelante y las cinco peores quedan atrás. No voy a negar que, por ejemplo, cuando uno debe diferenciar entre el puesto 11 y el 12, la cosa se complica. Ahí ya todo es muy subjetivo.

—¿Tuvo dudas en la elección de la gran campeona?

—Creo que fui muy coherente en su elección. Elegí una vaca de 6 partos, de la categoría 9 años, equivalente a una vitalicia de acá, tremendamente larga y ancha, que luego de la jura me comentaron que había sido gran campeona allí mismo en 2011. Lo llamativo fue el estado corporal de esa vaca. Me comentaron después que era proveniente de la Isla de Tasmania; es decir, en el campo subió a un camión para ir hasta el puerto, allí se subió a un ferry para viajar 18 horas hasta Melbourne y luego otras cuatro horas en camión hasta Tatura para llegar a la expo. Estaba impecable. Su genética dice que es de padre Morty, abuelo Renegade (toros americanos) y bis abuelo Leader (canadiense). Creo que quedaron conformes con mi trabajo. Un indicio de ello fue que luego los jurados de las demás razas también eligieron a la Gran Campeona Holstein como la Suprema de la Expo.

—¿Qué vacas vio en general? ¿Cuál sería la tendencia en Australia?

—Están bastante enfocados en la selección por tipo, buscan vacas grandes, de mucha estructura. Si bien la genética es la misma que manejamos acá me llamó la atención el gran tamaño de las vacas, quizás sea por una adaptación climática producto de la crianza y el cuidado que hace el criador, por el clima riguroso que tiene el país. El día de la jura hizo 37 º C. A ellos los afectan mucho las sequías y yo diría que el clima es su principal preocupación.

Comentarios