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Martes 04 de Octubre de 2016

Un alto nivel educativo con graves problemas idiomáticos

La mayoría de los refugiados sirios que llegó al país no supera los 45 años, se radicó en Buenos Aires, Santiago del Estero, Tucumán y Salta y cuenta con un alto nivel de educación terciario o universitario, pero sólo la mitad de ellos consiguió trabajos informales por las dificultades en el manejo del español y en los trámites para revalidar sus títulos profesionales.

Estas conclusiones surgen de una encuesta que realizó la Comisión Nacional para los Refugiados (Conare) entre julio y agosto pasado sobre 100 casos, de un total de 482 sirios radicados en el país compuesto por quienes llegaron a partir del 2010 en carácter de refugiados y por los llegados a la Argentina a partir del 2014 con visa humanitaria en el marco del Programa Siria.

Pese a pertenecer a sectores medios-altos, con aspiraciones de desarrollo profesional, los sirios trabajan en Argentina en empleos informales _para los cuales se encuentran sobrecalificados_ como única salida para sortear sus falencias en el dominio del español.

De acuerdo con el estudio, realizado en Buenos Aires, Santiago del Estero, Córdoba, San Miguel de Tucumán y Salta, hay un 65 por ciento de varones y un 35 por ciento de mujeres y, de ese grupo, el 80 por ciento cuenta con educación secundaria completa o terciaria.

Además, si bien uno de cada cuatro refugiados egresó de una universidad, traducir en Siria el título universitario al español implica un "alto costo en tiempo y dinero" y su validación en Argentina constituye una de las principales dificultades a la hora de abrirse camino laboralmente, por lo que el ámbito de los negocios comerciales suelen constituir la opción de trabajo más frecuente para quienes tienen familiares con locales o emprendimientos en el país.

Si bien el certificado de residencia precaria habilita a trabajar a quienes solicitan el estatuto de refugiado (hasta que concluyan el trámite), muchas veces esto es ignorado en los espacios laborales y para los sirios no queda otra opción que aceptar empleos informales durante el tiempo que demore legalizar su condición en Argentina.

Casi el 65 por ciento de los sirios consultados no podía hablar español en una entrevista y esa situación empeoraba entre los que llegaron al país en el 2015: 8 de cada 10 no podían sostener una conversación.

El relevamiento hecho por la Conare, mostró que el 40 por ciento tiene hijos y que dos de cada 10 encuestados tenía por lo menos algún hijo en otro país.

A diferencia de los hombres, que en su mayoría tienen entre 18 y 30 años y son solteros, el rango de edad de las mujeres ronda los 30 años o más y el 80 por ciento contrajo matrimonio. Los refugiados llegaron desde Hama, Homs y Damasco, capital y segunda ciudad detrás de Alepo. Según estadisticas 5 millones de sirios se refugiaron en otro país y 11 millones fueron desplazados de sus lugares de origen.

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