Policiales
Miércoles 27 de Julio de 2016

Un adolescente con muerte cerebral tras enfrentar a un policía en intento de asalto

Un adolescente de 16 años estaba anoche con muerte cerebral tras enfrentarse con un policía franco de servicio al que, junto a otros tres cómplices, intentó asaltar en Blas Parera al 700, en el barrio Alberdi.

Un adolescente de 16 años estaba anoche con muerte cerebral tras enfrentarse con un policía franco de servicio al que, junto a otros tres cómplices, intentó asaltar en Blas Parera al 700, en el barrio Alberdi. Según las fuentes, el agente del Comando Radioeléctrico Ezequiel R., de 36 años, caminaba alrededor de las 20 junto a su pareja, la también policía Romina C., por Blas Parera hacia el oeste cuando fueron interceptados por cuatro jóvenes a bordo de dos motos. Entonces el agente se identificó como tal y les dio la voz de alto iniciándose un tiroteo. En la balacera el joven Alejandro Rodríguez recibió un letal disparo en la cabeza, en tanto el policía recibió un balazo en la pierna izquierda.

Según los pesquisas, los policías habían salido de una óptica de bulevar Rondeau y se dirigían a la casa del agente cuando aparecieron las dos motos y, entre los ocupantes, se gritaron: "A ese, dale a ese". Entonces uno de los muchachos que iba en una Motomel roja robada horas antes en la zona se bajó de la misma, se abalanzó sobre la pareja y, revólver en mano, les quiso robar una cartera y un celular.

"Se escucharon un montón de gritos y tiros", dijo un testigo a La Capital. Mientras el joven que había bajado de la moto comenzó a dispararle al policía, su cómplice abandonó el rodado y escapó cuerpo a tierra por calle Warnes, y los otros dos muchachos huyeron con la moto por Blas Parera hasta Darragueira, desde donde observaron el tiroteo.

Alejandro Rodríguez cayó en la esquina de Blas Parera y Warnes, sobre el pasto de la vereda. Junto a él quedó un revólver calibre 32 largo. "Intentó levantarse y no pudo. Estaba medio tonto y se cayó en el cordón", dijo un vecino. Había recibido dos disparos: uno en la pierna izquierda y otro en la cabeza.

"Pasó un muchacho caminando y dijo que era enfermero, pero una persona le ordenó que no lo atendiera, que era una «rata», y el muchacho se fue sin atenderlo", contó alguien que vio lo ocurrido.

Minutos después llegó al lugar la madre del chico baleado, que desesperada imploraba que alguien asistiera a su hijo, hasta que llegó un móvil del Sies y lo trasladó al Policlínico Eva Perón, donde se dictaminó su muerte cerebral. El fiscal en turno, Florentino Malaponte caratuló el hecho como tentativa de robo calificado seguido de muerte.

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