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Miércoles 24 de Septiembre de 2014

Un abrazo en Washington

A quienes afirman que el mundo es un pañuelo, lo sucedido hace unos dias en la capital norteamericana parece reafirmarlo.

A quienes afirman que el mundo es un pañuelo, lo sucedido hace unos dias en la capital norteamericana parece reafirmarlo. El ministro de Defensa, Agustín Rossi, salía de la American University después de entregar copias de las actas de la dictadura halladas el año pasado en el edificio Cóndor de la Fuerzas Aérea y disertar sobre la política de Derechos Humanos de la Argentina cuando se lo vio abrazarse, ya en la calle, con una persona desconocida hasta ese momento. De inmediato, la comitiva que acompañaba al funcionario, especialmente los oriundos de Rosario y Santa Fe, reconocieron al presidente de la Corte Suprema de Justicia de la provincia, Rafael Gutiérrez. El juez se encontraba en Washington participando de una actividad profesional y no dudó en saludarse con Rossi apenas se vieron. Lo que se dice, una casualidad.

Una extraña costumbre

Un rosarino que vive muy lejos de la Argentina regresó con mucha energía y ganas de caminar por las calles de Rosario después de varios años de ausencia. Uno de sus planes principales es ir a ver a Central en los próximos partidos de local en el Gigante puesto que es un hincha fanático canalla y en cualquier parte del mundo donde se encuentre no se pierde de ver al equipo de sus amores. Tras comer su primer rico asadito con achuras y buen vino en Rosario, el “extranjero” salió a la vereda de la vivienda de un amigo donde se aloja, ya de madrugada y sin nadie en la calle, y comenzó a orinar debajo de uno de los grandes plátanos de una tradicional avenida. “La verdad que extrañaba esto”, comentó tras dejar atónitos a sus acompañantes. ¿Qué más hará en la ciudad?

¿Olores evitables?

La mejora en las condiciones sanitarias de la ciudad a partir de la implementación de los contenedores plásticos de residuos ha sido evidente. La acumulación de bolsas en la vereda, muchas veces abiertas por los perros, es un recuerdo de otra época. Sin embargo, todo progreso trae algunas complicaciones.  Mucha gente utiliza a los contenedores como baños públicos y como los fluidos no se degradan, el mal olor se incrementa con el paso de los días. ¿No se podrían poner baños químicos en las principales calles de la ciudad?

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