Clásico rosarino
Domingo 23 de Octubre de 2016

Un abrazo por el dolor de no jugar

Salazar será suplente y Scocco es más que duda para ir al banco

Salazar será suplente y Scocco es más que duda para ir al banco

Se lo perderán. Al menos no saldrán en la foto inicial. Esa misma que puede quedar grabada en la retina de las diversas generaciones dependiendo del factor resultado. Víctor Salazar e Ignacio Scocco vivirán el clásico de manera muy particular. Cada cual aferrado a sus colores. Haciendo fuerza desde afuera, pese a que resulte extraño. El Tucu será suplente esta tarde porque Coudet lo sacó de los titulares. Y Nacho tiene toda la prescripción médica en la previa para terminar viéndolo y sufriendo como castaleproso que es desde algún lugar de las plateas junto al resto de la comitiva rojinegra si es que la ciatalgia le sigue jugando una mala pasada. Si el goleador hoy se levanta sin dolores, será probado de nuevo y entonces el técnico Osella decidirá si lo termina incluyendo entre los 18.

Pensar que los dos protagonizaron la acción más activa que ofreció el último derby disputado en el Coloso. Y ahora serán actores de reparto. Nacho entró en el complemento y casi desniveló la balanza deportiva, que terminó cero a cero. En realidad, quien privó al delantero de hacer explotar de felicidad suprema al estadio fue el tucumano, cuando restaban apenas cuatro minutos para que terminara la flojita función.

Es que el lateral derecho alcanzó a leer a tiempo la jugada de Scocco, quien ya había limpiado a Sosa, y se tiró con alma y vida a barrer esa pelota que intentaba caminar ilusionada para abrazarse a la red. Fue la jugada del partido. Bronca del lado de los pasionales anfitriones, desahogo por el lado de los auriazules, que ese día jugaron uno de los peores partidos de la era Coudet.

Luego llegó el cierre y se bajó el telón dentro del escenario colosal. Los protagonistas de ambos bandos, de los cuales la mayoría se crió en esta ciudad y comulgan la religión canalla o leprosa, dejaron de lado las diferencias por los colores que dividen a esta región y se fueron saludando sin cesar.

Hasta que Nacho y el Tucu se volvieron a encontrar. Y ahí nació un espontáneo y cálido abrazo que no es frecuente ver en el grueso de los jugadores, al menos de los que visten y representan a los equipos rosarinos más populares. La imagen denotó además fraternidad y respeto mutuo como marca la ley racional. Una postal para recordar que todos somos Rosario cuando algunos pocos violentos, de los cuales algunos conviven puertas adentro de los clubes, tratan de reflejar todo lo contrario.

No obstante, y volviendo a lo estrictamente deportivo, esta tarde ninguno de los dos actores que acaparan la atención en esta página estarán desde el inicio. Salazar venía siendo titular pero Coudet decidió sacarlo y darle luz verde al Loncho Ferrari, quien a su vez demostró cuando jugó que está en buen nivel.

Y Nacho viene con algunas nanas desde hace unos días. En realidad tiene una hernia lumbar que no sólo lo está privando de ser de la partida hoy sino condicionando para ocupar un lugar entre los suplentes.

Es más que elocuente que se tratará de dos ausencias de peso, que forman parte además de las religiones canalla y leprosa.

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