El Mundo
Miércoles 20 de Julio de 2016

Turquía: Los golpistas estuvieron cerca de capturar al presidente Erdogan

La purga del gobierno turco tras la asonada se extendió a los sectores de la educación, religión y medios de comunicación.

El presidente turco Recep Tayyip Erdogan estuvo cerca de ser capturado o asesinado por los golpistas mientras el jefe de Estado se encontraba de vacaciones en la localidad de Marmaris, dijo ayer su portavoz, Ibrahim Kalin. "Fue verdaderamente una cuestión de quizá media hora", dijo Kalin en Estambul. Veintiocho golpistas volaron en tres helicópteros hasta la residencia de Erdogan en Marmaris, luego de que oficiales de alto rango de las fuerzas armadas ordenaran llevar al presidente a Ankara "vivo o muerto".

El propio Erdogan hizo ayer una serie de presentaciones televisivas en las que además de mencionar la posibilidad de reinstaurar la pena capital, narró detalles dramáticos de cómo sobrevivió al fallido golpe. "Si me hubiera quedado allí unos 10 ó 15 minutos más, me habrían matado o capturado", dijo. Erdogan dejó el hotel en Marmaris justo antes de que llegaran los golpistas, indicó su vocero. La noche del golpe de Estado, el jueves, el presidente turco voló a Estambul en un avión del gobierno, mientras los golpistas secuestraban aviones F-16.

Por cuarto día consecutivo, Erdogan avanzó ayer en su purga y represalías posteriores a la intentona golpista, suspendió a 15.200 empleados del Ministerio de Educación y 21.000 maestros, pidió la renuncia de 1.577 decanos de las universidades públicas del país y canceló las licencias de 20 emisoras de radio y televisión. La agencia estatal Anadolu también informó de la suspensión de 100 trabajadores del servicio de inteligencia MIT, aunque estos no tenían acceso a informaciones secretas. Además, fueron apartados de sus cargos 492 trabajadores de la Presidencia de Asuntos Religiosos, la más alta autoridad religiosa del país. También suspendieron a 257 empleados de las oficinas del premier, Binali Yildirim.

En cuanto a los medios, la autoridad de Telecomunicaciones turca (RTSK) retiró ayer la licencia a 24 emisoras de radio y de televisión, tras constatar que tenían relación con el movimiento de Gülen, a cuyos seguidores responsabiliza el presidente Recep Tayyip Erdogan de la sublevación de un sector del ejército. El clérigo, que vive exiliado en Estados Unidos, negó desde un principio estar detrás del intento de golpe. Turquía quiere conseguir su extradición pero Washington insiste en que se presente una petición formal al respecto y pruebas.

Además de las destituciones, en Turquía continuaron ayer los arrestos, que se elevan ya a 8.660. Entre las personas detenidas hay 6.219 soldados, 210 policías, 1.481 jueces y fiscales y 650 civiles. De todos ellos se dictó orden de prisión preventiva contra 990: unos 34 policías, 665 soldados, 273 jueces y fiscales y 18 civiles. Entre los soldados hay 15 generales y otros 65 oficiales. El vocero de Erdogan, Ibrahim Kalin, rechazó las críticas internacionales a las detenciones masivas. "Por supuesto que las cifras son elevadas", admitió, recordando que en el intento de golpe participaron miles de soldados. Aseguró que las investigaciones y procesos se llevarán a cabo de acuerdo con los principios del Estado de derecho. Uno de los últimos arrestados es el oficial de la fuerza aérea Erkan Kivrak, considerado el principal asesor militar de Erdogan. Kivrak fue detenido mientras se encontraba de vacaciones en Antalya, en el sur de Turquía, aunque por el momento no se informó de los cargos de los que se le acusa.

Mientras, en la comunidad internacional sigue preocupando la posibilidad de que Turquía reinstaure la pena de muerte, que abolió en 2004 y no ejecutaba desde 1984. El alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Zeid Raad Al Hussein, advirtió que si Turquía vuelve a introducir la pena capital, violaría acuerdos internacionales vinculantes y se movería en una "dirección equivocada".

Pese a que el lunes la Unión Europea (UE) advirtió a Turquía en contra de reinstaurar la pena capital, Erdogan reiteró en un discurso en Estambul su disposición a reintroducirla a pesar de su abolición. "Así como esas firmas son vigentes, pueden revocarse. Basta con que nuestro Parlamento lo decida. No son leyes que no puedan modificarse", afirmó. Para reintroducir la pena de muerte se tiene que modificar la Constitución turca. Para ello se necesita una mayoría de dos tercios en el Parlamento, 367 de los 550 escaños. La otra opción es contar con una mayoría del 60 por ciento de los diputados (330), con lo que se podría convocar un referéndum en el que sólo precisaría ser aprobada por una mayoría simple de la población. En cualquiera de los casos, el partido islámico conservador oficial AKP necesitaría el apoyo de la oposición, pues cuenta con 317 escaños. El partido de ultraderecha MHP aseguró que apoya la medida y con su aval el AKP tendría votos suficientes para convocar un referéndum.

Sin oficio religioso

Los sublevados muertos en la asonada serán privados de exequias religiosas, anunció ayer la Agencia de Asuntos Religiosos (Diyanet), la más alta autoridad islámica turca. "El servicio religioso no será brindado" a los fallecidos en filas rebeldes, dijo Diyanet. "Estas personas, por sus actos, no merecen las plegarias", agregó.

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